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Renault BRV 1974

written by Héctor Jáñez 2 diciembre, 2019
Renault BRV 1974

Nacido como un vehículo de estudio, el singular hatchback que nos ocupa serviría para dar a luz —tecnológicamente hablando— al ambicionado Renault 30, entre otros. Desde la década de los 50 con los Dauphine, La Régie ya venía realizando algunos ensayos sumergidos en la instrucción sobre la seguridad del automóvil, uno de los principales motivos por los que se engendró esta rara avis. Cuando a finales de los 60 se dispararon las muertes en las carreteras francesas, Renault quiso insistir en un programa interno basado en la seguridad de sus clientes.

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Los primeros ejercicios importantes fueron capitaneados por el ingeniero Jacques Lacambre. Fue durante aquel trascurso cuando Renault, en colaboración con el grupo PSA, comenzó a interpretar distintas soluciones consecuentes con la seguridad del automóvil, analizando más de 2.000 casos de accidentes en los que estuvo involucrada la total colaboración de los médicos forenses y las autoridades francesas. Hoy en día se podría afirmar que todo aquel conjunto de análisis y contribuciones fueron plasmados en un proyecto denominado BRV.


A finales de la década de los 60 las autoridades francesas implantaron los primeros límites de velocidad.


De forma paralela al BRV también se venían realizando ciertos ensayos sobre un proyecto titulado 127, el cual en 1975 se manifestaría como el tecnológico Renault 30. Sendos vehículos se presentaron con un esquema prácticamente homólogo; una atractiva carrocería hatchback de cinco puertas, un motor de seis cilindros en V de 90º y tracción delantera. El BRV concretamente, si es valorado con cierto recelo, es un plan que incluso puede llegar a evocarnos un cierto aire de Renault 14.

En cuanto a condiciones de seguridad, que era el principal agente a tratar, el prudente esbozo estaba estructuralmente entendido para un sustancial refuerzo de la cabina y la primaria deformación del frontal y de la parte posterior, máxime de que estos se encargaran de gran parte de la absorción del impacto en caso de accidente.

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Hoy en día podemos entender casi como algo utópico que los vehículos de entonces no contaran con airbag, con ABS o ni tan siquiera con cinturones de seguridad en los asientos traseros. Entonces, la seguridad del automóvil casi en exclusiva se cuajaba en torno a la producción de carrocerías más rígidas, como en el caso que nos ocupa, y que un vehículo de apenas de mediados de los 70 incorporara cinturones de seguridad en las plazas posteriores, suponía toda una exclamación social. Así mismo, cuando fue desvelado en 1974, este se presentó como un vehículo experimental sin ninguna pretensión de entrar a producción.


Bloque PRV. Se construyeron varias unidades del BRV, todos ellos equipados con el controvertido motor de 6 cilindros en uve.


En términos absolutos, la complejidad de industrialización de las diferentes soluciones de seguridad, su inconcluso diseño y unos desmesurados 1.200 Kg de peso en vacío, suponían un trámite inviable para trasladar el modelo a la cadena producción. Sin embargo, vástagos venideros como el Renault 30, el 14 e incluso el mismísimo 18, pudieron gozar de todos los resultados reunidos durante aquel efímero periplo organizado en los albores de aquel llamado BRV.

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Fuente: losangemagazine.

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