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Alfa Romeo 75 Turbo Evoluzione. Auténtico Cuore Sportivo.

written by Héctor Jáñez 9 agosto, 2017
Alfa Romeo 75 Turbo Evoluzione. Auténtico Cuore Sportivo.

Por Héctor Shavershian.

El Alfa Romeo 75 se ganó su apelativo gracias a los 75 años que cumplía la marca por aquel entonces. Debemos retroceder hasta 1985, año en que fue presentado, para analizar la leyenda de esta gran berlina sportiva. Uno de sus compañeros de fatiga de entonces era el Alfa 90, una berlina del segmento E dotada con las excelentes motorizaciones italianas de aquel periodo, pero con una conducta bastante más civilizada que la de nuestro protagonista. La particularidad de aquella Alfa Romeo, era su generosidad a la hora de ofrecer alternativas. Sus motores de 1,8 litros eran sin duda la investidura de su catálogo y entre ellos se encontraban las versiones Turbo, la Turbo Evoluzione, Turbo America y el ilustre Turbo QV. De todas aquellas versiones, la Turbo Evoluzione es especialmente complicada de localizar en la actualidad.

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La exclusividad del Alfa Romeo Turbo Evoluzione viene justificada mediante una única tirada limitada a 500 unidades, que se realizó solo con el propósito de homologarlo como Grupo A. Con el paso de los años y las malas manos, esos 500 exclusivos Alfa Romeo se redujeron en consecuencia, hasta provocar que los más desesperados por hacerse con una de estas unidades, recurriesen a las réplicas basadas en otros Alfa 1,8 Turbo estándar. De poco servirían las tretas, ya que para verificar el pedigrí del modelo basta con comprobar el número de bastidor, donde en la parte inferior izquierda de la placa VIN distinguiremos una inscripción que nos indica: Tipo/Versione 162B1E. Si seguimos con dudas, en la tapa del maletero podremos encontrar un adhesivo que nos ilustra con el exclusivo color del modelo, Rosso Alfa Pastello A.R. 555.


Era una berlina muy utilizable, diseñada para madurar el talento al volante de su conductor. Las versiones Turbo Evoluzione son con seguirdad, las más complicadas de localizar.


La homologación del Alfa Romeo 75 a la competición se llevó a cabo mediante una reducción en la cilindrada de su prolifero 1,8 litros, tarea que se consiguió disminuyendo el diámetro de los cilindros. Alimentado mediante un sistema de inyección Bosch, el propulsor terminó fijado en 1.762 cm³. De la sobrealimentación se encargaba un turbocompresor Garret AirResearch T3 refrigerado por agua, que se taraba en una sobrepresión máxima de 0.9 bares. Obviamente, el sistema provocó que se redujese la relación de compresión de 9:1 a 7,5:1. Para mejorar la efectividad del conjunto, en el mismo vano motor se alojó un intercooler que precisamente no gozaba de la refrigeración más oportuna.

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Con sus oportunas modificaciones, el 1,8 litros terminó por declarar 156 cv a 5.800 rpm, una potencia que aún difería bastante de los Ford Sierra Cosworth o de su compatriota el Lancia Delta HF Integrale, aunque cabe decir que estos ya estaban homologados para el Grupo N. Aún así, su propulsor siempre ofrecía más caballos de los declarados por la marca. Algunas unidades llegaban incluso a los 165 cv sin haber sido manipuladas.

Durante los análisis más exhaustivos de aquella época se revelaba un bastidor concebido para una conducción deportiva. Unas suspensiones muchos más duras y una estabilizadora trasera, que daba un salto de 21 centímetros a 27,5 centímetros con respecto a un Alfa 75 estándar, delataban algunas de las intenciones de este italiano. La geometría de su eje delantero variaba, incorporaba servodirección y un innovador sistema de ABS además de unos rodamientos más grandes y macizos.


El Alfa 75 fue el último Alfa Romeo de propulsión trasera hasta la reciente aparición del Giulia. Fue sin duda el último Alfa Romeo puro.


Si algo se recalcaba en la mayoría de las pruebas del Turbo Evoluzione era su efectividad. Es de esos coches que no se conducen, se pilotan. Mientras otras alternativas semejantes ofrecían una gran sedosidad y confort de conducción, el antagónico Alfa 75 era grosero, descortés y deportivo; muy deportivo. Sin concesiones, aquel bravo 1,8 litros empezaba a dar de si todo su potencial a partir de las 3.000 vueltas. Su inserción mecánica, basada en motor longitudinal, propulsión trasera y diferencial trasero, era el resultado de un reparto de pesos fetén. Presumía nada menos que de un 55-45%.

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El problema de este tipo de motores es su conducta. Resulta sumamente adictivo para quien se sienta tras su volante, ya que necesita un elevado régimen de giro para mantener las generosas cantidades de par. Si te gusta jugar con el cambio este es tu coche, aunque por desgracia su adquisición sea prácticamente una utopía. Como aliciente, todas las unidades incorporaban un preciso cambio manual de 5 relaciones y frenos de disco en las cuatro ruedas. Los del eje posterior se situaban a la salida de su diferencial, una solución de la época con vistas a reducir las masas suspendidas.


Radical y efectivo, es un coche que reclama cierto talento a quien lo pilote. Todas las unidades salieron de fábrica pintadas en su específico rojo.


Su estética nos transmite de forma clara la condición del modelo y nos permite diferencial a simple vista esta versión de cualquier otra. Varios elementos referentes a la competición adornan su preciosa y rectilínea carrocería. Detalles que quizás hoy en día sobrepasen la línea de la discreción, pero que para los que nos gustan las preparaciones de los 80 son asimetrías muy encantadoras.

La dilatación de sus pasos de rueda y el spoiler delantero encabezan su carácter estético. El problema es que aquel paragolpes no necesitaba demasiado estímulo para engancharse en cualquier imperfección del terreno, y precisamente no existe una gran cantidad de stock para estos kits de carrocería, aunque parece que en Alemania han comenzado a fabricar de nuevo algunas piezas.

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El aditamento aerodinámico continua con unas taloneras y un paragolpes trasero que alojaba su salida de escape en el centro del mismo. Otro de los sellos de identidad de aquella distante Alfa Romeo. Las llantas específicas de 15 pulgadas, pintadas del mismo color que la carrocería y un spoiler trasero que empalmaba con una banda negra para recorrer su cintura, terminaban de customizar el carisma del Alfa Romeo. Su interior tampoco hacía concesiones. La dinámica de sus trazos rectilíneos seguía muy presente en los diseños interiores de la marca del Biscione. Ofrecía asientos específicos y algunas unidades en opción, equipaban aire acondicionado. Curiosamente, los mandos de sus elevalunas se situaron en el techo, una solución que provocó una gran controversia.

Como un coche prácticamente de carreras, el carácter del Alfa Romeo 75 Turbo Evoluzione fue tachado incluso de más rebelde que algunos de los Grupo B de calle.

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