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Mercedes W123 AMG 1981

written by Héctor Jáñez 29 octubre, 2020
Mercedes W123 AMG 1981

El Mercedes-Benz W123 es toda una arquitectura automovilística, cuya tecnología sin precedentes le procuró un paso intachable por el mercado mundial. Se han escrito ríos de tinta analizando todas las versiones naturales de la berlina por excelencia, pero muy poco sobre la intervención que tuvo en ella la entonces sociedad independiente AMG.

Hans-Werner Aufrecht y Erhard Melcher, previamente habían ejercido como ingenieros en la propia Mercedes-Benz, hasta que en 1967 emprendieron su carrera en solitario, forjando la empresa autónoma AMG. Ya todos conocemos la estimulante historia del viejo aserradero, pero a finales de los 70, habiendo sobrevivido a la primera crisis del petróleo, la empresa se solapaba bajo una reputación que se adjudicó gracias a las modificaciones periódicas que venía ejecutando sobre la materia prima de Mercedes-Benz. Su ambición les llevó a ofrecer unos niveles de versatilidad sin igual, que no se ceñían en exclusiva a las modificaciones mecánicas o de carrocería. AMG era una empresa que además de transformar el aspecto del modelo, incrementaba su potencia, a la par que le dotaba de un interior con todo lujo de detalle.

 


La motorización más potente que ofrecía Mercedes para el W123 era un straight-six de 185cv, ligados a la versión 280 E.


 

 

Con el éxito comercial del W123, AMG decide empapar el modelo con algunos de sus dominios. A principios de los 80, la empresa presenta a la prensa especializada una versión potenciada que estremece a todo el mercado. El triunfo es palpable y no hace más que enfatizar la proliferación de la compañía.

Se ofrecía un kit de carrocería específico, que podía ser instalado en cualquiera de las versiones disponibles al cliente, incluso en las unidades equipadas con motorizaciones diésel. En total se llegaron a instalar unos 1.500 de estos kits, que incluían las famosísimas llantas de aleación Penta y la suspensión deportiva procedente de las versiones potenciadas. Estas últimas, fueron escasas. Hoy en día se habla sin acreditación oficial, de una reducida partida de cinco unidades, que consistían equitativamente en dos versiones familiares, a las que hoy en día Mercedes denomina como Estate, dos sedan y un único coupé.

 


El ‘boom’ de AMG se da a principios de los años 8o. Sus fulgurantes presentaciones y su sorprendente competitividad, disparan la expansión de la empresa.


 

Las crecientes fuentes de su demanda y capital, sugieren a la empresa emprender sobre nuevos intereses tecnológicos, concentrados tanto en el estudio como en el propio desarrollo. Esto incluyó el estreno de un nuevo sistema de suspensión adaptativa o las nuevas culatas de 16 válvulas para los bloques Mercedes V8.

Dicho esto, AMG decidió que sus versiones performance del W123 saliesen de sus hangares armadas con los bloques V8 M117 de 5.0 litros, procedentes de los novísimos Clase S W126. Junto con un nuevo sistema de escape y el uso de inyección mecánica, el conjunto declaraba 275 cv de la época. Ciertamente, las escasas unidades que se fabricaron son todo un misterio, tanto por su técnica como por su paradero. Actualmente, una de las más reconocidas es una versión ranchera, conocida como 500 TE AMG. Es de color negro, impresiona a primera vista, y su motor incluso no dispone de ningún tipo de código que le asocie con ningún chasis.

 

El éxito entraba paulatinamente en las instalaciones de AMG, y a la postre, ya que los M117 salían de las instalaciones de Mercedes-Benz con las culatas propias de 8 válvulas, entre 1984 y 1985, AMG comercializó con hasta 300 kits performance, que consistían en unas nuevas culatas de 16 válvulas destinadas al Clase E AMG 5.6 y 6.0, más conocido por “The Hammer” El sucesor.

 

 

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