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Motor Cléon-Fonte. El “Bloque C” que hizo historia.

written by Héctor Jáñez 4 julio, 2016
Motor Cléon-Fonte. El “Bloque C” que hizo historia.

Posiblemente para muchos de vosotros las palabras Cléon Fonte no os sugieran nada reconocido, pero seguramente sí que habréis admirado e incluso conducido alguno de sus motores durante la gloriosa época de los años 80 y 90.

Cléon Fonte es una serie de motorizaciones de ciclo otto, —vulgarmente conocidos por motor sierra— fabricados por Renault a principios de los años 60. El histórico Renault 8 fue el privilegiado de estrenar esta mecánica de cuatro cilindros en línea con refrigeración líquida. El funcionamiento de este motor de combustión interna partía de un árbol de levas lateral con varillas y balancines accionado mediante cadena, una culata construida en aleación ligera para un bloque de fundición, y ocho válvulas en cabeza.

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En 1962 durante su presentación en los modelos Florida S y 8 en el Salón de Ginebra, recibió gran cantidad de elogios por contribuir a una concepción moderna de la mecánica. Durante los años venideros siguió recibiendo excelentes críticas por su fiabilidad y dureza. Las cilindradas fueron desde los 950cc  hasta los 1.5 litros, impulsando a gran cantidad de modelos generacionales de la marca durante treinta años nada menos. Incluso a comienzos de los años 90, con el lanzamiento del Clio y el Twingo, estos aún prevalecían para impulsar a aquellos frescos utiliatarios. Si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?


Cléon-Fonte era un motor de combustión interna que partía de cuatro cilindros en línea, con bloque de fundición, una culata construida en aleación ligera y ocho válvulas en cabeza a través de un árbol de levas lateral con varillas empujadoras unidas a un eje de balancines.


maxresdefaultEl motor también conocido como “bloque C” o “motor C” impulsó a modelos tan emblemáticos como el Renault 5 Turbo, el 11 Turbo o el 18. Las configuraciones y desarrollos técnicos de la marca permitieron que el bloque C de Renault entregase una gran variedad de cilindradas y potencias, acoplando a cada versión un carburador simple o doble, e incluso inyección Turbo o simple.

Siempre que veo algún vestigio de estos motores por las actuales carreteras, recuerdo una anécdota muy curiosa con la que me gustaría sazonar la teoría. Durante mi infancia sentía una tremenda devoción por toda esa amplia gama que ofrecía Renault. Desde los evolucionados R9 hasta los pudientes R18 o R21. Al fin y al cabo nos criamos viendo estas humildes y carismáticas máquinas. Lo curioso es que en toda ocasión su sonido era muy característico, incluso el olor de su mezcla, a pesar de no tener el coche delante, escucharlo en la lejanía o a la vuelta de la esquina, incluso desde el interior del patio de la casa del pueblo, sabía a ciencia cierta que ese sonido era de un Renault. El sonido inconfundible de un Cléon-Fonte.  Gracias a algunos usuarios que miman sus coches, aún es posible ver circulando por la calle alguno de los últimos Super 5 con ese sonido tan característico que te envuelve en una mezcla de nostalgia y recuerdos..


En 1980 gracias a la incorporación de un Turbo ya bastante significativo, el Cléon-Fonte logró llegar hasta los 160cv de potencia en el Renault 5 Turbo 2. Con una cilindrada de 1.4 litros y el acople de la gran transmisión del Renault 30 TX, el compacto dio un golpe en la mesa y se introdujo de lleno en el Grupo B.


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Esta mecánica había sido acoplada a cajas de cuatro velocidades y posteriormente a cajas de cinco. Esto se produjo con la salida de los revulsivos Renault 11 y Renault 9. Además como curiosidad, el bloque C se colocó y adaptó a la gran variedad de modelos prácticamente en todas las posiciones posibles. Desde la más común posición delantera longitudinal o transversal como en los R9, pasando por la trasera como en el caso del R8 o el Alpine A110, hasta en posición central trasera como hemos visto anteriormente en el Renault 5 Turbo 2. Con más de 27 millones de unidades fabricadas, Renault puso fin a su producción en el año 1996 después de servir a todos los modelos de aquella hornada. El Twingo, el Clio, el R19, el R21 y la furgoneta de carga Renault Express.

– Renault 14. El francés desterrado.

Durante toda la historia de la mecánica Cléon-Fonte, el Renault 14 fue el único modelo que nunca llegó a incorporar los propulsores de la marca del rombo. ¿Por qué?

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El Renault 14 fue concebido para sustituir al ya veterano R6, y fue la primera berlina compacta de Renault. Únicamente se oftreció con carrocería hatchback de cinco puertas y tampoco llegó a ofrecer versiones diésel. Aunque su diseño era teóricamente vanguardista y ofrecía una buena equipación a un precio más que razonable, quizás su lastre fue que se desarrollo en conjunto con Peugeot en una época dominada por un público conservador y poco arriesgado. El motor de salida era el mismo que el del Peugeot 104 y dicen las malas lenguas que nunca fue considerado como un auténtico Renault por los seguidores de la marca. De hecho, circula una leyenda en la que se afirmaba que cuando se arrancaba un R14, la gente solía murmurar.. Esto no suena a Renault. Razón no les faltaba.

Treinta años impulsando a todo tipo de vehículos son muchos años. Incluso a día de hoy, son de las pocas mecánicas de aquella época que siguen circulando por nuestras calles, impasibles al paso del tiempo y al desgaste de su uso.

 

 

 

 

 

 

 

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