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Porsche 911/993 GT2 1994

written by Héctor Jáñez 23 octubre, 2019
Porsche 911/993 GT2 1994

La abolición del Campeonato Mundial FIA Sportscar, junto con la posterior extinción de los Grupo C, permitió prender una nueva etapa de procreación para vehículos de carreras. Nuevas categorías, con el pertinente debut de la más vanguardista tecnología, concedía a los vehículos GT la coyuntura necesaria para redactar un nuevo capítulo en los anales de la competición. Además, como aliciente, los automóviles de producción habían empezado a situarse en el punto álgido de los circuitos mundiales, y como sistemática tradición propia que Porsche venía manifestando a lo largo del tiempo, en su tecnológica atmósfera se hallaban los medios, el talento y la materia pertinente para involucrarse de lleno en cualquiera de las disciplinas venideras.

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Alcanzada la mitad de los años 90, la generación que entonces capitaneaba el máximo estandarte de Stuttgart tenía como segundo apellido: 993. Esta es una generación que supuso quizás uno de los puntos de inflexión más significativos en la firma, si bien además de ser una de las que alberga algunas de las versiones más exóticas y codiciadas de hoy en día, fue la última en conservar el casto ADN que imperecederamente Porsche vino practicando mediante sus motores refrigerados por aire. Es decir; el último de los air-cooled. Por aquel entonces, las altas esferas de Porsche Motorsport tenían castigando el asfalto de todo el globo con los nuevos nueveonce Turbo, y sería este quien serviría como patrón para una nueva homologación que estaba a punto de brotar en Stuttgart.


Un antagonismo de tiempos pretéritos. Solo la producción de 25 unidades era necesaria para la homologación del Porsche 911 GT2.


Porsche, muy oportunamente, utilizó el Essen Motor Show de 1994 como lanzadera para su nueva creación. Un 911 Turbo llevado a otro nivel, revisado hasta el límite y con una nueva e imponente presencia. Le llamaron Porsche 911 GT2, y como buen pura sangre, toda la potencia iba dirigida al tren posterior. Además, su bastidor fue adaptado con generosas herencias como por ejemplo la suspensión revisada del 993 Cup.

Apariencia: A parte del nuevo kit aerodinámico, la ampliación del ancho de vías se solventó con unos pasos de rueda en los que no afloraba el disimulo por la reforma. La tornillería a la vista, un preludio de lo que hoy conocemos como Liberty Walk.

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Al ser un vehículo con necesidad de homologación, hubo ciertas desemejanzas entre las versiones de usuario y las destinadas a las parrillas. La báscula era la que arrojaba la más notoria desigualdad, con hasta 140 Kg de diferencia entre sendas versiones. Y aunque ambos estuvieran dotados del idílico flat-six Turbo que tantas alegrías venía otorgando a los porschistas, la versión destinada a competir incorporaba un dúo de supresores catalíticos, junto a un radiador de aceite adicional entre otros destacados. De esta manera el conjunto consintió en su haber cifras tan generosas como los 450 cv que prescribía como tope la regulación GT2.


La versión de calle del GT2 permitía optar al paquete Club Sport, dotado de jaula antivuelco, asientos deportivos con arneses de seis puntos, interruptor de corte de batería e incluso extintor.


La sobrealimentación destinada a los circuitos partía de dos turbocompresores KKK que se conjugaban con dos intercoolers de mayor tamaño. Además del importante cruce con el que se había dotado a sus árboles, la potencia iba transmitida mediante una caja de cambios Getrag G50 con seis relaciones, en cuya versión de competición iba provista de engranajes rectos.

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La acogida del modelo fue un éxito, más incluso en las versiones de competición las cuales, fueron la principal alternativa para encarar en Europa el BPR y a la postre la IMSA. Es más, algunas de las unidades privadas serían capaces de hacer sudar a ejemplares de la categoría GT1. En 1995 Porsche había alcanzado su punto más álgido armonizando la maquinaria y la conducta definitiva, y a decir verdad, a pesar de ser un producto exótico envuelto en una atmósfera de ardua accesibilidad, durante el primer año ya se habían vendido 43 unidades. Eso suponía 18 unidades a mayores de las que la FIA exigía producir para homologar el modelo.


Sobre el papel el Porsche 993 GT2 arrojaba los 450cv que rezaban las regulaciones. En la práctica se hablaba de 475 cv en adelante.


Cuando Stuttgart se hubo coronado a través del hijo pródigo, la empresa decidió dar una vuelta de tuerca lanzando una versión del GT2 con apellido EVO. Una rara avis de la que solo se produjeron 11 unidades y que aún a día de hoy para muchos, es un desconocido. Después de aquello Porsche lanzó el GT1 con 600 cv, y cuando se creía que ya no podían llegar más lejos, nos presentaron el 996. Pero a ese mejor lo dejamos para otro capitulo..

 

Fuente fotográfica en: bonhams.comclassicomotori.com.

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