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Porsche 935-L ANDIAL 1981

written by Héctor Jáñez 1 octubre, 2020
Porsche 935-L ANDIAL 1981

Popularmente conocido como Moby Dick o 935-L, el Porsche 935/78, caracterizado por sus escandalosas formas aerodinámicas, se convirtió en una efigie del motorsport a finales de los años 70. Conviene esclarecer que su peculiar sobrenombre, aludiendo al cetáceo más famoso de todos los tiempos, le fue otorgado en exclusiva a la versión oficial que construyó la propia Porsche, aunque posteriormente apareciesen algunas unidades privadas.

Con su extraordinario rendimiento y fiabilidad, los Porsche 935 atrajeron a numerosos equipos privados, que adquirían distintas unidades para intentar competir en la élite de las parrillas. Ted Field de Interscope, o el mismo John Fitzpatrick, se hicieron con unidades 935 K4 para sacar rédito de la legendaria popularidad del modelo. Joest Racing fue más allá y reprodujo hasta tres unidades 935-L Moby Dick, las cuales fueron incluso más distinguidas entre el público, gracias a las legendarias decoraciones que definían a la escudería MOMO. Cabe destacar que aunque Porsche concedió el soporte técnico para materializar dichas replicas, no cedió los motores propiamente evolucionados para el Moby Dick, los cuales se habían pasado a la refrigeración por agua. De este modo, las replicas del Joest Racing, aunque visualmente fuesen iguales a los Martini Racing oficiales, siempre compitieron con los pretéritos Flat-Six refrigerados por aire.

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No toda la expectación fue imantada por los coches oficiales de Martini Racing. La belleza que ves sobre estas líneas, fue construida por la ANDIAL a principios de los años 80, y su elaboración surgió completamente al margen de Porsche. Todo el trabajó concluyó sin ningún tipo de soporte oficial ni planos originales que instruyesen sobre la estructura o la tecnología original del Porsche 935/78.

ANDIAL fue una empresa fundada en 1975 por tres socios: Arnold Wagner (AN), Dieter Inzenhofer (DI) y el ex presidente de PMNA y consultor Alwin Springer (AL). Con los años, la compañía consolidó su éxito independiente en los Estados Unidos, gracias a sus acertadas construcciones de alto rendimiento sobre la base de los vehículos Porsche.

 


Hablamos de un periodo en el que Porsche había dejado a un lado la construcción del 935, para focalizar todos sus medios en un nuevo vehículo del Grupo C: El 956.


 

A principio de los años 80, la IMSA se celebraba bajo un nuevo reglamento. Por suerte, éste se estableció al margen del absolutismo que definía a la FIA, y aún se conservaron alicientes suficientes para que la categoría mantuviese un nivel notable de sensaciones. Aún no había límite de combustible, y se homologaron distintas mecánicas en base al peso total, conservando los chasis prototipo que posteriormente desembocarían en la categoría GTP.

En 1981, ANDIAL emprende un nuevo proyecto inspirado en el Moby Dick. Las instalaciones privadas del equipo se asentaban en Los Ángeles, y la experiencia del equipo era suficiente como para iniciar un esquema del vehículo sin más patrón que la habilidad de su plantilla. En el verano de 1978, ANDIAL ya había construido un Porsche 935 para Howard Meister, con el cual obtuvieron un cuarto puesto en Sebring y una victoria en las 500 Millas de Road America. La compañía tomó como referencia aquel Porsche 935 y utilizó buena parte de sus componentes, junto a nuevas aportaciones integradas al nuevo chasis “L” de elaboración propia.

 


Según Alwin Springer, se trataba de un Porsche 935 altamente modificado que lucía con el aspecto de un Moby Dick.


 

Glen Blakely, que entonces era toda una institución dentro del diseño y la elaboración de chasis de competición, se unió al equipo de trabajo de ANDIAL. Se partía de una estructura de tubo de acero que conservaba el tren de rodaje del 935 que pilotó Meister, ajustando de este modo el presupuesto del proyecto. Durante el periodo de transición en la IMSA, los coches del Grupo 5 como el Porsche 935, se incluyeron en la categoría GTX, estando estos en una clara desventaja con los bestiales GTP. Para equiparar jerarquías, la IMSA ejecutó un reglamento realmente flexible, donde las restricciones prácticamente pasaron a un segundo plano.

Tanto el chasis, como el kit de carrocería, fueron elaborados manualmente en el propio taller de ANDIAL sin ningún tipo de referencia. El propio Alwin Springer desveló algunas de las efectivas pautas con las que se manufacturó esta bestia, ganadora entre otros, de las 24 Horas de Daytona de 1983.

 


Cada una de las modificaciones personales que ANDIAL implemento sobre el Porsche 935-L, tuvieron un resultado más que favorable.


 

El enorme intercooler se instaló en el centro del chasis, justo por detrás del asiento del piloto, mejorando así el reparto de pesos. A su vez, las canalizaciones del mismo fueron redirigidas a través de la parte superior de las puertas, abreviando el recorrido del aire y por tanto, mejorando la eficiencia de enfriamiento. Con el mismo objetivo, los turbos se mudaron a los extremos laterales del vehículo.

El Flat-Six de 3.2 litros, refrigerado por aire, ahora se asentaba de manera que podía extirparse sin necesidad de tener que levantar el conjunto al completo. Esta solución, además de ahorrarle un buen puñado de tiempo a los mecánicos, subrayaba la efectividad de cualquier tarea de mantenimiento sobre el propio motor.

También se desarrolló un rudimentario pero eficaz sistema antilag. Se trataba de una unidad electrónica que gestionaba unos inyectores específicos, cuya función era la de mantener a altas frecuencias la propia rotación del turbo, a pesar de que el piloto no estuviese demandando potencia a través del acelerador. Esta solución mantenía la potencia máxima a merced del piloto, prácticamente en cualquier momento que la requiriese. El coche pudo disfrutar incluso de un nuevo sistema de escape de elaboración exclusiva, bastante diferente a lo que se acostumbraba a ver sobre los diferentes Porsche 935.

Tan solo un año después de la determinante victoria en Daytona 1983, el Porsche de ANDIAL volvió a repetir podio en el célebre evento de 24 horas, esta vez con un segundo puesto. Aquel año, su presentación fue aún más atractiva si cabe, mayormente por su decoración Valvoline, una aerodinámica posterior más sobresaliente y el usual escarceo de llamas que regalaban sus escapes.

Teniendo en cuenta la “sencillez” de su construcción y las modestas instalaciones de ANDIAL, este fue un auténtico Porsche 935-L que logró un importante palmarés que incluía:

– Un segundo puesto en las 6 Horas de Riverside 1982 (durante el año de su debut)

La memorable victoria de las 24 Horas de Daytona 1983.

Un segundo puesto en las 24 Horas de Daytona 1984.

– Un cuarto puesto en las 3 Horas de Miami 1984.

– Un tercer puesto de las 12 Horas de Sebring 1984.

Estos fueron unos resultados que ni siquiera las versiones de Joest Racing, construidas bajo planos oficiales, lograron igualar.

 

 

Fuente: porscheroadandrace.

Imágenes vía: ANDIAL. Kurt Oblinger.

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