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Aston Martin RHAM / 1 “The Muncher”

written by Héctor Jáñez 18 mayo, 2018
Aston Martin RHAM / 1 “The Muncher”

Altamente modificado, es el perfecto dúo de palabras que define con primor lo que a mediados de los años 70, era considerado como uno de los vehículos más exquisitos de las islas británicas, o del globo incluso, si nos aferramos fijamente a su materialidad. Y es que es sabido desde tiempos inmemorables, que en Aston Martin priman el refinamiento y la elegancia, unas facciones que en este monstruo aquí presente hoy, parecían haberse esfumado a costa de consumarse la ferocidad de las carreras.

En aquellos tiempos, en el condado de Staffordshire había un distribuidor especializado en Aston Martin, se llamaba Robin Hamilton y era otra de esas cabezas pensantes, rebosantes de ideas e inquietudes. Ideas que, bajo los efectos de las citadas virtudes, siempre solían terminan en buen puerto. Así pues, usando su profusa experiencia en la firma británica por bandera, Hamilton emprendió un desarrollo basado en uno de los deportivos de aquellos momentos.

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El patrón partía de un DBS de 1970, que era la versión estrella de los coupé V8 de mediados de los 60. Si bien en principio las siglas DBS se habían promulgado mediante el 6 cilindros en línea Vantage, derivado del DB6, hasta 1969 no estuvo listo el V8 firmado por la popular ingeniería de Tadek Marek. Es en ese punto en el que da comienzo esta fiesta.


La forja del modelo se dio con intenciones de rodar en la Sarthe, una aspiración muy ambiciosa para un vehículo novicio al que precisamente el público, no le concedía demasiada credibilidad. Sorpresa la que se llevaron.


El DBS V8 que Hamilton había decidido adoctrinar databa de 1970, código (DBSV8/10038/RC), estuvo inmerso en un matemático desarrollo de tres años y tras su reaparición, era un coche irreconocible. A bordo de esa misma unidad y con unas pocas modificaciones que se ajustaban al Grupo 4, previamente el maestro Robin se había involucrado en algunas carreras de la Aston Martin Owners Club (AMOC). Pero aquello fueron prácticas pretéritas que no tenían nada que ver con el tratamiento al que posteriormente fue sometida la herramienta británica. Una mutación que le llevó incluso a manifestar un nuevo código de chasis, el cual rezaba: RHAM / 1 (Robin Hamilton Aston Martin #1)

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Es un hecho que el anhelo de todo vehículo de carreras recién nacido, es recorrer el trazado de la Sarthe, y no iba a ser menos para este panzer anglo. La cuestión es que mientras las apuestas corrían en su contra, el monstruo en cuestión, con 520 cv nada menos, registró una velocidad máxima de 322 Km/h sobre la generosa línea de Mulsanne. Casi nada. Y para darle más relevancia al asunto, no olvides que ahora mismo estamos en 1977.

El RHAM / 1 había empezado a enmudecer a todos sus detractores, escépticos y otros, una labor que concluyó oficialmente durante las 24 Horas de Le Mans de 1977, donde lograba un puesto 17º en la general y un 3º en su clase, la categoría GTP. El tridente de abordo se compuso del propio Robin Hamilton junto a Dave Preece y Mike Salmon, como se dice coloquialmente, callando bocas.


Aunque no estuviera propiamente homologado como tal, durante sus andaduras por Le Mans, tanto por su potencial como por el kit aerodinámico del que se vanagloriaba, el RHAM / 1 se ajustaba a los Grupo 5.


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Solo un año más tarde Hamilton terminó por desquiciar su creación, con un surtido de turbocompresores gemelos Garrett que liberó sobre el tren trasero la escalofriante cifra de 800 cv. Una ambición precipitada, que vio ante sus ojos como se derribaba toda la ilusión que se había cobijado en las entrañas de aquel Aston. La crisis del petróleo de los años 70, trajo consigo la adopción de una nueva fórmula contribuyente en el ahorro de combustible. La llamaron Grupo C. En ella, la cantidad de combustible engullida por cada uno de los hambrientos bichos de cuatro ruedas, se vería limitada, y un titán al borde del climax como lo era el Aston Martin Robin Hamilton, moriría fácilmente por inanición si se le sometía a aquella ordenanza.

1979 marcaría su regreso al espectáculo automovilístico más importante del mundo. Mostraba cambios físicos esta vez, un parabrisas y un techo dramáticamente más inclinado pues. Pero también incluía anexos más importantes como el uso de la inyección electrónica, que tras haberle sido extirpados sus hambrientos Weber, colaboró para compadecer a la cita, esta vez como ‘un chico bueno’. Eso, y una buena dieta que redujo notoriamente su peso, ya que Hamilton, si bien tuvo que recortar en potencia estabilizándose ahora en los 650 cv, no dudo en exprimir la ventaja abriendo otros frentes. ‘Segundas partes nunca fueron buenas’, o eso dicen. Al menos así fue para el RHAM / 1, que en aquella campaña de 1979 apenas pudo permanecer 2 horas y 45 minutos sobre la pista, cuando se retiró con un pistón perforado y su correspondiente rotura de biela. Al menos aquel acto le había servido para forjarse un apodo: A partir de entonces fue conocido como “The Muncher“.

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En los años venideros, el ya conocido como The Muncher compitió en eventos de importancia como las 6 Horas de Silverstone de 1980. En aquella ocasión fue el eje trasero quien lo dejó fuera de combate; problemas y más problemas. Estaba siendo irónico que, durante su estreno como maquinaria novicia hubiese logrado importantes resultados, mientras que en su posterior periodo evolutivo sus actuaciones se quedaran en simples mediocridades. No en vano fueron todos sus ejercicios, o puede que sí, si bien hoy en día no es precisamente uno de los coches de carreras más memorados precisamente. Pero que conste, que aquí, sí.

 

Fuente fotográfica: conceptcarz

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