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Lancia 037 JGTC 1994.

written by Héctor Jáñez 21 agosto, 2020
Lancia 037 JGTC 1994.

Todo el mundo recuerda al Lancia 037 arrasando sobre las polvorientas colinas del San Remo, dejando atrás las agotadoras horquillas del Tour de Corse, el misceláneo asfalto-nieve del bravísimo Motecarlo o los inmortales vuelos de Fafe en Portugal. Es un legendario coche de carreras, que incluso tras la eclosión de su sucesor, el Lancia Delta S4, aún disponía de las suficientes propiedades como para competir con él simultáneamente. Y así lo hizo, hasta su última aparición oficial en el Campeonato del Mundo de Rallys de un ya remoto 1986. Hoy, para muchos de los devotos fans del modelo, verlo sobre otro escenario, como por ejemplo los circuitos cerrados, sería algo cuanto menos excéntrico. O quizás no.

71643832_1336510746525444_8843787341244923904_nObserva atentamente la imagen. A decir verdad, su carrocería, a escasos centímetros de un suelo pulcramente pavimentado, lucía sensacional gracias a las enormes llantas que el equipo ROSSO configuró en su día para su debut en la serie japonesa JGTC. Así fue como este Lancia 037 se convirtió por un escaso periodo de tiempo, en una unidad de circuito.

Corría el año 1994, precisamente la fecha en que la serie de carreras japonesa GT iniciaba por vez primera su celebración al completo. Con los nuevos cambios, la Clase GT1, además de la inscripción de vehículos japoneses de producción, como el Nissan Skyline o el Toyota Supra, permitía el acceso de vehículos de procedencia extranjera. Es en esta categoría donde entra en escena este singular Lancia 037 oficial, en su versión Evolution 2 lanzada en 1984, al cual, se le había dado uso por última vez en el Rally Safari de 1986.


La versión del Tour de Corse, un rally puramente de asfalto, era la más semejante, visualmente hablando, a la del Lancia 037 JGTC.


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Lógicamente, el coche iba armado con una transmisión cuanto menos cerrada. Y qué decir de su mecánica. Aunque el equipo hizo algunas reformas en la carrocería para canalizar el aire hacia el motor, el famoso Lampredi sobrealimentado de 4 cilindros, nunca se dispuso para correr en eventos de larga duración, en los que se requería un uso prolongado de un alto régimen de revoluciones. Otro de los hándicap de nuestro querido Grupo B, era la potencia final. Ésta se hallaba bastante descolgada con respecto a la de algunos de sus oponentes, como el Porsche 911 RSR, sin ir más lejos. Sin tenerlas todas consigo, el equipo aplicó los reglajes oportunos para la tercera ronda del campeonato, celebrada nada menos que sobre el trazado de Fuji Speedway. Posiblemente el evento con más demanda de la serie.


El Lancia 037 iba equipado con un motor DOHC Lampredi, que tomó como herencia del Fiat 131 Abarth. Éste, se sobrealimentó a través de un supercargador Volumex.


Con su nueva configuración y sus limitados 325 cv para la serie, el Lancia 037 solo logró obtener un puesto 12 en la clasificación general, de la mano del piloto japones Naohiro Furuya. Y aunque en cierto modo superó a todos los demás vehículos de su clase, esto se justificó por los infortunios mecánicos que habían sufrido todos ellos. En cualquier caso, no hay que restarle merito, el renombrado Grupo B logró completar 49 vueltas en algo más de 1 hora y media, finalizando el evento a 7 vueltas del ganador, un Porsche 962C del equipo Taisan. Posteriormente, el equipo ROSSO inscribió el coche en los 1.000 Km de Suzuka, pero tras fracasar en las clasificaciones de ambas eliminatorias, jamás se volvió a ver al Grupo B en la JGTC.

 

 

Fuente: Lanciaworkshistory.

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