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Audi 90 quattro IMSA GTO 1989.

written by Héctor Jáñez 14 septiembre, 2017
Audi 90 quattro IMSA GTO 1989.

Por Héctor Shavershian.

Audi, destacando tecnológicamente por encima del resto en lo que a competición se refiere, es posiblemente uno de los mejores proveedores de vehículos de carreras de las últimas décadas. Sea la especialidad que sea, los de Ingolstadt siempre han dominado los circuitos a través de prodigiosas máquinas de alto rendimiento. Una vez más dejó en evidencia a sus rivales, y hoy en día el Audi 90 quattro IMSA GTO es considerado como uno de los tesoros de Ingoldstadt preferidos por el mismísimo Hans Joachim Stuck.

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Así lo afirmaba el dos veces campeón de las 24 Horas de Le Mans. Teniendo en cuenta que su coche favorito sigue siendo el Porsche 962 que precisamente se coronó en Le Mans, y que este es un piloto experimentado que ha competido en la Fórmula 1 y la DTM, el hecho de que destaque tan efusivamente este Audi y lo catalogue como su segundo plato predilecto, nos hace pensar en como sería el rendimiento tecnológico de esta bestia.


“El Audi 90 IMSA GTO era la culminación tecnológica de aquella época. No se podría haber cuajado un resultado mejor con un vehículo de calle” destaca el piloto alemán.


La cuestión es que los alemanes cogieron uno de sus carismáticos Audi 90 y sustituyeron su chasis por una estructura tubular, que posteriormente iría revestirla con una hormonada carrocería de dos metros de ancho, fabricada íntegramente con kevlar. ¿Y qué mejor corazón que el cinco cilindros del Audi Quattro E1 S2 que estaba arrasando en los rallyes? Pero ahora el célebre motor no estaba subyugado por las leyes de los rallyes. Ahora disfrutaba de cierta libertad que le permitía llegar a los 720 cv junto a unos fortuitos 720 Nm de par.

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El resultado habla por sí sólo. Fue un conjunto cuanto menos amenazador, bestial y desorbitado, el cual, únicamente mantenía el techo y la distancia entre ejes de su homólogo de calle. Como si de un coche de Scalextric se tratara, la tracción quattro llevaba al límite la cohesión entre el pavimento y sendos ejes motrices. Su tubo de escape con salida lateral, escupía fuego cual Drogon Targaryen y su turbocompresor de la serie KKK hacía mutar su sonido hasta alcanzar las frecuencias de un F 16.

Entre 1983 y 1987 las ventas de la marca en los Estados Unidos fueron en caída libre con motivo de una importante campaña, en la que se llamó a revisión a numerosas unidades del Audi 5000. El modelo, que parecía presentar una injustificada aceleración involuntaria, parecía ser el culpable de un sin fin de accidentes, algunos de ellos con víctimas mortales. Al otro lado del charco la cosa era más bien distinta. El éxito en los rallyes y las conquistas en Pikes Peak, fraguaron la tecnología quattro para que terminara siendo la abanderada de Audi Sport. Pero aún con todo, Audi tenía pendiente la asignatura del asfalto.

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Precisamente en un momento transcendental para que el continente apericano recuperara la confianza en la marca, en 1989 aparecía como revulsivo el IMSA GTO. ¿Pero como consiguió este coloso alemán cruzar el charco y triunfar en las series de la IMSA? Para engancharnos a su historial, debemos remontarnos al triunfal debut del Audi 200 Quattro en las Trans Am series. Construido de acuerdo con las regulaciones de la NASCAR, aquel despiadado buque de tracción integral y 510 cv, triunfó en las parrillas de Norteamérica a pesar de que la federación lo lastró durante toda la temporada con un peso extra de 50 Kg, con unos neumáticos que se estrecharon media pulgada a lo largo de la toda la temporada y con un limitador de flujo de aire. Un lastre que desde entonces, pareció ser un habitual cada vez que Audi se disponía a competir en una nueva disciplina.


Era pariente directo del invencible Audi 200 Quattro Trans Am, el cual presumió de un bloque de cinco cilindros y 10 válvulas, 2,1 litros y un turbocompresor KKK con una presión máxima de 2,8 bares.


Debido a su superioridad, al final de la temporada el 200 Quattro gestionado por el equipo Group 44, fue prohibido en las Trans Am bajo la farisaica coartada de que no montaba una mecánica de origen estadounidense. Lo cierto es que no pudieron aplacar su rendimiento ni a base de lastre, y por supuesto, debían evitar que un vehículo extranjero siguiese siendo el verdugo de las parrillas. Al menos esa es mi conclusión final. El Audi 200 Quattro fue prohibido en la Trans Am y Audi irremediablemente se mudó a la IMSA.

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Audi estaba preparada, pero esta vez no sería tarea fácil hacer frente a los sobrecargados Mustangs, los endemoniados Corvette y a otros forasteros como el Nissan 300 ZX. Stuck recuerda anecdóticamente la poca credibilidad que se le dio al “pequeño” motor del Audi. Un 5 cilindros rodeado de robustos V8, ¡que disparate! Si bien los V8 derramaban par por doquier, el 5 cilindros presumía de un equilibrio y una intensidad casi descontrolada de no ser por la divina intervención de la tecnología quattro. Además, no hay que olvidar que era mucho más liviano, más compacto y jugaba con la baza de que todo su potencial estaba disponible en cuestión de segundos.

“Al montar un motor más pequeño, el punto de frenada aparecía más tarde” declaraba el expiloto Hans Joachim Stuck. Aquel factor fue decisivo en la superioridad del Audi, y posibilitó aprovechar la coyuntura para ir recortando décima a décima, prácticamente en cada curva. “En las rectas nos pasaban, y nosotros a ellos en la frenadas” De aquella manera, Audi terminó ganando más carreras que ningún otro participante. Vencieron en siete carreras de las veinte que formaban la categoría GTO, y cinco de ellas fueron con doblete. “Mientras que otros no disponían de margen de error, nosotros podíamos optar por cualquier trazada” Para 1990, ya con cierta consolidación en la competición, Audi decide no invertir más en la categoría para centrarse de lleno en los campeonatos de turismos europeos.

Repasando su historia, sus triunfos, sus barreras y soluciones, es fácil llegar a la conclusión de que Audi es una fiel representación de aquella famosa frase de Julio Cesar, la cual decía: Veni, vidi, vici.

Fuente imágenes: canepa.com/inventory/

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