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Renault Espace F1 1995.

written by Héctor Jáñez 10 julio, 2017
Renault Espace F1 1995.

 

A lo largo de la historia han existido infinidad de vehículos conceptuales, todos ellos plagados de tecnología y por supuesto, con la extravagancia por bandera. Algunos tuvieron tal éxito que tomaron un periplo directo a la producción en serie, como fue el caso del ya legendario Audi TT. Otros muchos pasaron sin pena ni gloria, ya que el hecho de nacer como concep cars no les otorgaba inmunidad alguna al fracaso. Pero los que realmente quedan grabados en las retinas y memoria de todos nosotros, son aquellos proyectos cuyos ingenieros comienzan a desarrollar a sabiendas de su inviabilidad. Anti pragmática, completamente desproporcionada y extremadamente innecesaria, son algunas de las cualidades que hicieron tan deseable aquel proyecto nacido en 1995, fruto de una fértil alianza con Matra.

 

Espace f1 1

 

Se cumplían ya 10 años desde que la Renault Espace naciera para revolucionar el concepto de monovolumen. Hasta aquí todo bien. Lo verdaderamente emocionante era la fiesta de cumpleaños que nos tenían preparada los franceses. Por si fuera poco, Renault vivía un momento dulce en competición, y no estaba demás sumarle a la celebración del cumpleaños de la Espace los éxitos logrados durante los últimos años. La directiva de los del rombo debía estar rebosante de optimismo y buen humor el día que los ingenieros aparecieron con un descabellado proyecto, basado en una Renault Espace con un motor de 10 cilindros en V y 800 cv de potencia. Dieron luz verde a la locura.

 


Esta es sin duda una de las excentricidades más destacadas de Renault, y es por eso que gusta tanto.


 

A través de una dieta rica en fibra (nunca mejor dicho) la Espace se quitó unos cuantos kilos de encima, y su motor de 4 cilindros fue extirpado. En su lugar se trasplantó un explosivo motor V10 procedente del monoplaza Williams-Renault FW15C, pilotado por Alain Prost y Damon Hill en la temporada de 1993. Para conseguir un eficiente reparto de pesos, el enorme V10 de 40 válvulas se alojaba en posición central, mantenía la cilindrada original de 3,5 litros y mediante una serie de ajustes pasó de 700 a 800 cv.

 

RENAULT SPACE F1

 

La Espace F1 se trasladaba de un polo a otro. La caja de cambios automática de seis relaciones con la que se le dotó, transfería toda su potencia al eje trasero y oficialmente, sigue siendo la ‘furgoneta’ más rápida jamás fabricada. Pero no hay que dejar que las cifras nos abrumen y olvidarnos de su condición de monovolumen, y así lo hicieron en Renault. Su suspensión fue optimizada convenientemente, y era evidente, que para frenar tal caballería se necesitaba un competente equipo de frenos carbocerámicos con regulador de frenada y discos de 355 mm en el eje delantero y de 280 mm en el trasero. 

 


Lo más sorprendente de este concepto, es que teníamos todo el alma de un Fórmula 1 portando una carrocería familiar.


 

A pesar de ir lastrada con la envergadura de un monovolumen, solo necesitaba 2,8 segundos para llegar a los 100 Km/h. Y es que por algo la apellidaron F1.. En 4,1 segundos podía situar la aguja en los 200 Km/h. Estas prestaciones son de agradecer, en parte, a su prolífico motor, pero no hay que descuidar el resto del trabajo que no se ve a simple vista. Aunque mantenía el monocasco de la Espace original, la plataforma se nutría con fibra de carbono y aluminio honeycom (panel de abeja) que refuerza la rigidez estructural del chasis.

 

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La dieta proteica que sufrió el monovolumen si que se aprecia a simple vista. Esta Espace, musculada y plagada de tomas aerodinámicas, alojaba unas llantas de 18 pulgadas equipadas con neumáticos slick de competición. El bestial alerón de su techo no era meramente estético. Un vehículo tan “extraño” y con un potencial de ese nivel, necesitaba mimar a su tren motriz con la suficiente carga aerodinámica que mantuviese bajo control el feroz par de su 40 válvulas. Una dirección servoasistida también colaboraba con la causa.

 


Tendrían que pasar 15 años para que apareciese una Volkswagen Multivan T5 que lograra una potencia similar. Y lo haría a través de una mecánica Porsche de 3,6 litros sobrealimentada.


 

La Espace había dejado de ser un coche familiar, teóricamente aburrido y cotidiano. Ahora solo tenía capacidad para cuatro ocupantes y sus dos plazas traseras, en lugar de disfrutar de la modularidad original, custodiaban al potente V10 cual guardia de Buckingham. ¿Os imagináis sentados en esos buckets apenas a un palmo de sus ITB’s? Nuestra emoción lo agradecería, pero quizás nuestros tímpanos no tanto..

 

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En colaboración con la escudería británica las suspensiones seguían el patrón de los monoplaza de competición, con dobles triángulos superpuestos en ambos ejes. Girando en torno a las 14.700 rpm es difícil imaginar a una Renault Espace a 312 Km/h. Difícil pero no imposible, ya que es la velocidad máxima que logró alcanzar en pista. En aquel momento todo el equipo de ingenieros se daba cuenta de que habían logrado fabricar una furgoneta con las prestaciones dignas de todo un Ferrari F-40 o de un legendario Porsche 911 Turbo. Dicho sea, que además era capaz de frenar de 300 a 70 Km/h en tan solo 80 metros.

No cabe duda de que fue, además de revolucionario, uno de los proyectos con más trascendencia de los últimos tiempos. Cualquiera que haya estado medianamente vinculado al mundo del motor recordará con nostalgia aquella mañana de 1995 en la que el piloto Eric Bernard se disponía a probar a esta bestia familiar en el circuito francés de Paul Ricard.

 

 

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