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Citroën Xsara Kit Car retrospectiva: Golden Age Parte 1.

written by Héctor Jáñez 29 abril, 2018
Citroën Xsara Kit Car retrospectiva: Golden Age Parte 1.

¿Qué es un Kit Car? Podría definirse como un arma de destrucción cuyo objetivo más primario era todo vehículo de rallye que se interpusiese entre el crono y él. Entonces daba comienzo la temporada 1998, Citroën venía de realizar importantes ensayos con sus ZX Grand Raid alcanzando cierto éxito, —no del nivel del 405 T16 dicho sea— y el siguiente objetivo era orientar el nuevo producto galo a los rallyes: el Citroën Xsara, cuya primera fase había sido presentada un año antes. Obviamente, aquellas intenciones tenían como primer objetivo el campeonato nacional, en este caso el francés. Sabiendo la ruta y el destino, el nuevo Xsara evolucionó bajo el reglamento de la clase F2, que correspondía a vehículos con motores de un máximo de 2.0 litros y tracción delantera.

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Los grandes protagonistas en la división Kit Car eran los motores, mecánicas muy ruidosas con un rango de giro extensible hasta las 8.750 rpm. Perfectamente cuadrado, esta mecánica con un D/C de 86 x 86 y una relación de compresión de 12:1, alcanzaba potencias homologadas de 280 cv. Casi nada si tenemos en cuenta los valores de los que partían. El 4 cilindros de 2.0 litros era un descendiente directo de la prolifera familia de motores XU, la cual PSA llevaba ya algún tiempo explotando. Esta composición permitía obtener sin muchos quebraderos bonos de hasta 250Nm a 6.750 rpm. Sin embargo, la principal fuente de su potestad no dejaba de ser su angosta dieta, tan disciplinada que el conjunto terminaba por reflejar en la báscula un peso de tan solo 960 kg. Una bomba de relojería.


Es irónico que siendo un vehículo tan llamativo en todas sus facetas, la información que nos ofrecen los distintos medios sea tan exigua.


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Frenar un misil tierra-tierra de esta índole no era tarea fácil, por ello, los discos ventilados delanteros de 370 mm nada menos y los traseros de 280 mm, contenían a la perfección todo el nervio de este adalid francés. El coche además contaba con diferencial autoblocante y control de tracción, como elementos casi imprescindibles para posibilitar la contención de un ejercito de caballos tan excelso. Ahora bien, los gobernadores de este fenómeno no fueron precisamente hombres cualquiera.

En los primeros ensayos, Philippe Bugalski ya conseguía hacerse con el Campeonato Francés de 1998 y 1999, siendo aún el del 2001 conquistado por un joven Sebastien Loeb. Sí, aunque sea un hábito empaparnos con un buen puñado de material gráfico en el que el piloto de Alsacia muestra sus virtudes a bordo del mítico Peugeot 306 Maxi, hubo un tiempo en el que también consumió la intensidad de los Citroën Xsara Kit Car.

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Estimulados por le éxito que acaparó en el campeonato nacional, Citroën inscribía su nueva arma en los encuentros asfaltados del WRC de 1998. Integrado entre una bandada de máximos niveles y con Catalunya como escenario de fondo, Bugalski lograba un quinto puesto a pesar de una clara desventaja tecnológica frente a los máximos exponentes del WRC. Jesús Puras con menos fortuna, a bordo de una unidad equivalente a la del francés, se retiraba con problemas en su motor.

Aquel 1998 el escenario de Córcega no fue demasiado productivo para los Kit Car del doble chevron, cosa que se tornó contraria tan solo un año después, apunto de dar comienzo en nuevo milenio. Bugalski coronaba en el Rallye de Catalunya y esta vez también se impuso en el mítico Tour de Corse, mientras que el cántabro Puras terminaba segundo en este último.


Como es habitual, en cuanto una categoría empieza a despuntar, a triunfar, a ganarse los corazones de un entregado público, llega la FIA y la.. Dejémoslo en que por enésima vez se cargaron un pedacito de los rallyes, entre otros.


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Nuestro prodigio nacional, Chus Puras, una vez aclimatado a los mandos del Kit Car, logró conquistar nada menos tres Campeonatos de España consecutivos (1998-2000). Esa misma unidad tricampeona, pasaba a manos francesas para catapultar a Loeb hasta la victoria del Campeonato Francés de 2001. A partir de ese año, Citroën, sometido a las frustrantes barreras de la FIA, optó por ceñirse al reglamento WRC del mismo modo que las demás firmas involucradas en la elaboración de los kit car, abandonaban el barco para evitar el calamitoso declive en el que ‘los de arriba’ habían sumido esta fórmula. Hoy, nos quedamos con el recuerdo de lo que fue y lo que aún después de todo, pudo ser.

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