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Michael Schumacher y la DTM. Un curioso y prematuro divorcio.

written by Héctor Jáñez 23 enero, 2018
Michael Schumacher y la DTM. Un curioso y prematuro divorcio.

Creo firmemente en la afirmación de que Michael Schumacher es uno de los mejores pilotos que nos ha dado la categoría reina, si no el mejor. Su talento despeja cualquiera de las incógnitas que se presten a la comparativa, al menos desde el fallecimiento de la leyenda Ayrton Senna. Y tampoco estaría siendo objetivo si me decantase por nuestro Fernando Alonso, que a pesar de tener que regatear temporada tras temporada las interminables barreras burocráticas y reglamentarias que llevan años lastrando su rendimiento, supera en capacidades y entendimiento a cualquiera de los pilotos que actualmente comparten parrilla con él. Pero aún con esas, no. El Kaiser es el Kaiser, y una trayectoria como la suya merece un reconocido homenaje. Al menos en esta casa lo merita, ya que tras sufrir aquel desgraciado accidente fuera de los circuitos, en cierto modo tanto él como sus proezas han quedado relegados al olvido. Mientras, una nueva generación severamente amparada por la comodidad tecnológica de vanguardia, está siendo alabada por la ley del mínimo esfuerzo. Actualmente la Fórmula 1 transcurre por tiempos donde los nuevos “talentos” se vanaglorian sin medios que lo justifiquen, cuando es sabido que con esos mismos dotes, con los que se compite a día de hoy, en otra época no rozarían ni los sedimentos de la clasificación. Pero hoy hemos venido a hablar del Kaiser. De un auténtico piloto que, junto a Fernando, quizás suponga el canto del cisne de los maestros de la Fórmula 1. Vamos a hablar de esa ligera pizca de trayectoria del gran Schumacher que estuvo ligada a la DTM.

ARCHIVE IMAGE / 1990La historia del Kaiser comenzó a forjarse en los programas de jóvenes pilotos que por entonces financiaba Mercedes-Benz. Otras marcas ya habían explotado estos programas con el fin de rastrear y formar a jóvenes promesas al volante. El BMW-Junior Team y sus resultados son un claro manifiesto de ello. Y es por eso que hoy nos vamos a centrar en la efímera participación de Schumacher en la DTM, una de las disciplinas favoritas de 12 Cilindros.

No fue hasta finales de 1989 que el alemán entraba en contacto con uno de los DTM más reconocidos de la golden age, el Mercedes-Benz 190E 2.5 16V. Más en concreto una unidad perteneciente a Klaus Ludwig. Por supuesto, aquello fue un experimento en el que piloto y maquinaria parecieron entrar en perfecta armonía, de manera que justo un año después, en 1990, Mercedes ponía a disposición del RainMaster su propia unidad 190E 2.5 Evo II con el fin de que este mostrara su habilidades. Era la última prueba de aquella temporada y Michael corría en casa: en el circuito de Hockenheim. Su W201 con el número 65 y patrocinado por Kärcher era propiedad del equipo oficial AMG, y más que otra cosa, parecía ser un obsequio por los anteriores logros del alemán con el equipo Sauber en el Campeonato Mundial de Resistencia. Otra unidad de AMG confiada a su compañero Karl Wendlinger parecía reforzar esa teoría.


Irónicamente, la carrera profesional de Michael Schumacher comenzó en la misma casa que dos décadas, 7 títulos mundiales, 91 victorias, 68 poles y 155 podios después, le vería retirarse de las parrillas. La de la estrella de tres puntas.


HOCH ZWEI / RoncoSu actuación en aquel último evento de la temporada no fue precisamente una de las mejores, y si hay alguien que sin duda no olvidará el debut de Michael Schumacher en la DTM ese es sin duda Johnny Cecotto. El piloto venezolano viajaba a la última cita como líder del campeonato, y fue en la primera curva de Hockenheim, —NordKurve— cuando el Kärcher de Schumacher impactaba con su BMW M3, dejándole sin posibilidad alguna de optar al título de ese año. Hans-Joachim Stuck, quien venía siguiendo de cerca las luces traseras del venezolano durante toda la temporada, aprovechó la coyuntura para hacerse finalmente con la copa, mientras que el estreno de Michael Schumacher en la DTM había sido tanto desastroso como efímero.

En 1991 Michael venía de disputar las 24 Horas de Le Mans a bordo de un Sauber C11, donde junto a Karl Wendlinger y Fritz Kreutzpointner lograba un honorable 5º puesto. El alemán parecía tener una espina clavada y volvía a inscribirse en la DTM para las citas de Norisring y Diepholz. Esta vez pilotaba un Mercedes 190E blanco y verde del equipo Zakspeed, y aunque parezca increíble, durante esta primera cita el alemán volvía a manifestarse en desastre, quedando último clasificado a tres vueltas del vencedor, Kurt Thiim. Los superturismos no parecían ser lo suyo y los mejores resultados llegarían en el Diepholz Airfield Circuit que aún con todo, tuvo que conformarse con ocupar la decimocuarta posición. Ahí concluyo la carrera del alemán en la DTM, muy lejos, a años luz, de lo que posteriormente alcanzaría a bordo de los monoplaza.

66485A partir de 1992 Michael Schumacher obtenía su primera victoria en el ilustre Gran Premio de Bélgica celebrado en Spa-Francorchamps. El resto creo que ya lo conocéis. Es pura historia. A pesar de su triste, y sobre todo irónico destino, la luz del Kaiser, del RainMaster, sigue y seguirá brillando en la historia de las carreras, así como en la memoria de muchos de nosotros, por mucho que los nuevos “talentos” hayan comenzado a “empañar” su carrera.

 

 

Fuente fotográfica: DTM.com / ITR e.V.

 

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