Home Competición ¿Qué fue de los prototipos del Opel Kadett Rallye 4S? Una historia cuanto menos compleja.

¿Qué fue de los prototipos del Opel Kadett Rallye 4S? Una historia cuanto menos compleja.

written by Héctor Jáñez 6 febrero, 2018
¿Qué fue de los prototipos del Opel Kadett Rallye 4S? Una historia cuanto menos compleja.

Hace unos días me deleitaba con uno de los vídeos del Internations Cup Rallycross de 1990 en el que John Welch a bordo de su Vauxhall Astra Xtrac pugnaba por la victoria con un Peugeot 205. Ambos vehículos dejaban entre ver especificaciones muy interesantes, pero el que yo más conocía era el Vauxhall Astra que Welch había modificado, entre otras cosas mediante un turbocompresor de origen BMW el cual no era un turbo corriente, si no una unidad procedente de un monoplaza de Fórmula 1 nada menos. Aquello le otorgaba un potencial que superaba los 600 cv, una cifra que ipso facto me hizo recordar aquel Kadett GrupoB/GrupoS que Opel se había apresurado en construir durante los últimos coletazos del Grupo B, y que, sin más preámbulos, quedó sepultado con ambas categorías antes si quiera de haberse estrenado. Como siempre fui fascinado por todas las formas y versiones del voraz compacto nacido en los años 30, sin darme cuenta me vi organizando como un poseso toda la información que tenía a mi alcance sobre aquella bestia con apellido 4S. Al final terminé aquí, una vez más frente a la pantalla, construyendo una nueva entrada de rallyes, de 4×4 y con la aparición estelar de Zakspeed. Muy prometedor ¿no?

Tras el éxito exponencial que los rallyes comenzaron a acaparar en los años 70 y 80 GM preparó un programa intensivo con el que tirarse de cabeza a la competición. Fue quizás el Opel Ascona 400 del Grupo 4 una de las jugadas más destacadas de la marca en la disciplina de los rallyes, si bien el Manta 400, una versión mejorada del susodicho que mantenía la propulsión trasera, ya no tuvo demasiadas opciones en un Grupo B plagado de bestias en plena transición a la tecnología 4×4. Con la acelerada caída del Manta, Opel se había dado cuenta de que la fórmula ganadora era la del Grupo B: vehículos ligeros y potentes, con una tecnología redactada desde cero y que posteriormente sería homologada para las calles. 

09ce3e83eff4c7dc0f839f3a92251adb.pngEn aquel entonces Tony Fall estaba a la cabeza de la división deportiva de Opel, siendo el principal instigador de un nuevo proyecto que utilizaba como patrón la quinta generación del compacto. El experimento terminó con la construcción del denominado Opel Kadett D 400 (sobre estas líneas). Pero como la generación D estaba en el ocaso de su carrera, el proyecto continuó adaptándose a una joya recién estrenada en Rüsselsheim: el Kadett E. Un coche que todos los apasionados del automovilismo hemos ambicionado en algún momento de nuestras vidas. Aquella era la última baza de Opel para estar a la altura del Grupo B, y se manifestaría como un complejo proyecto llamado Opel Kadett Rallye E 4S.


En 1982, el agresivo piloto alemán Walter Röhrl se hacía con el Campeonato del Mundo de Rallye a bordo de su Opel Ascona 400 Grupo 4 del Rothmans Opel Team.


Hasta que llegaron los años 80 Opel había sufrido la carencia de una división propia que gobernase su garaje deportivo, por lo que estos, se habían ido sosteniendo mediante la intervención de preparadores externos como Irmscher para ejecutar sus coches de rallyes. Con todo, los vehículos de Opel siempre lucieron su bandera amarilla gris y negra, pero la llegada de los Grupo B complicó en demasía la evolución profesional de la marca del rayo.

6199_kadett_4x4Durante el estreno de la nueva categoría Opel tenía de regreso a la estrella Walter Röhrl. Un experimentado piloto con un estilo fuertemente definido que lograría lo imposible. Entre las bestias sobrealimentadas y con tracción integral, como era el caso de los Audi Quattro de 350 cv, el alemán conseguía coronarse como campeón del mundo a bordo de un Ascona 400 de aspiración natural y tan “solo” 270 cv. Aquella se convirtió en la última victoria en el campeonato mundial conseguida por un vehículo atmosférico. Fue algo épico, pero obviamente irrepetible si no se atendían los cambios tecnológicos que se venían imponiendo.

Irónicamente, la aspiración natural y la propulsión trasera empezaban a ser excluidos de la nueva era de los rallyes. Y digo irónicamente porque por ejemplo Audi en sus inicios, que corría con los Quattro sobrealimentados y con tracción integral, flaqueaba en temas como el reparto de pesos, que eran más bien desastrosos y se traducían en una pesadez y una torpeza del vehículo superiores a la de los Ascona o los 037 de Lancia dotados de propulsión. De aquel modo llegó el 4S, un prototipo de rallye que escondía bajo el traje de un Kadett una nueva, extraña y exclusiva tecnología la cual no tenía que ver con las unidades de producción.

rallye

Por aquellas Karl-Heinz Goldstein se encontraba barajando un gran problema como máximo responsable de Opel Motorsport. La ubicación del propulsor en el nuevo prototipo no estaba clara. En cierto modo Opel era una marca que tecnológicamente hablando, en competición iba a remolque, y ya que varios de los mejores exponentes de la categoría se decidían por alojar sus propulsores en posición central trasera, los alemanes no quisieron desestimar aquella posibilidad. Caso omiso hicieron ya que al final el bloque terminó alojado longitudinalmente en la cuna delantera. Eso sí, este iba colgado por detrás del eje delantero para trabajar al milímetro con el reparto de pesos.

El chasis fue adaptado para albergar un sistema de tracción integral de nueva facturación, cortesía de Mike Endean. Aquel sistema 4WD denominado Xtrac había nacido previamente sobre un Escort MK3 Zakspeed de rallycross que, en 1984, dominó el Campeonato de Europa sometiendo incluso a los Audi Quattro.


Cuando Opel recurrió a Zakspeed para lograr una mecánica competitiva, el equipo aceptó la colaboración sin bacilar. Los alemanes presentaron eufóricos lo que creían podía ser la nueva máquina definitiva, pero una serie de investigaciones periodísticas atrajo la controversia. Zakspeed únicamente suministró uno de sus viejos motores procedentes de los Capri Turbo del Grupo 5.


opel_kadett_rallye_4x4_2Aunque se trató de conservar el complaciente motor Cosworth del Manta B 400, este seguía manteniendo especificaciones que ya no tenían cabida en el Grupo B. La primera era su condición de atmosférico, y la segunda su potencial. Y es que era demasiado obvio que con tan solo 275 cv, intentar mantener el tipo frente a rivales con más de 350 cv no tendría sentido. Fue quizás el apego por aquel corazón, o más bien la falta de tiempo y recursos, lo que provocó que Opel intentase dar una segunda oportunidad al bloque Cosworth a costa de la sobrealimentación. Unos respetables 400 cv fueron el resultado experimental de todo el proceso, y solo llegaron con un único pero gravísimo inconveniente. La fiabilidad. Si el mal endémico natural del bloque eran las juntas de culata, con un potencial de aquel nivel se necesitaría de un milagro para que el 4S sobreviviese entre toda la jauría del Grupo B.

Casi a la desesperada y sometidos a una gran presión, Opel recurre a Zakspeed en busca de una mecánica que solvente todas las migrañas atraidas por el Grupo B. El equipo de carreras acepta de buena gana y Opel entra en un estado de euforia, seguramente inducido por la liberación de cierta presión acumulada tras varios intentos fallidos por alcanzar un Grupo B. De alemán a alemán, el 1.9 litros era capaz de producir sin demasiados esfuerzos 500 cv de potencia, cifra que, sumada al sistema Xtrac desarrollado por Mike Endean para el rallycross, podría desembocar en unos muy buenos resultados.

descarga (1)Las cosas no salieron como Opel tenía previsto, y por si fuera poco el tiempo se les echaba encima. Durante la presentación del prototipo, la prensa, muy sabia ella, quedó un tanto extrañada por las especificaciones que el fabricante desveló allí ese día. Una llamada por aquí, un contacto por allá, terminó por destaparse el secreto que aquel Kadett escondía bajó el capó. Y fue un hecho que causó cierta controversia. En primer lugar porque Opel había recurrido precisamente a uno de los colaboradores más conexos con un rival directo: Ford. Y para más inri, el motor que le había sido suministrado para su nuevo prototipo —destacando doblemente la palabra nuevo— no era más que la versión de los años 70 que propulsó al Capri Turbo que corría en el Grupo 5.


No todo fueron infortunios. Opel consiguió un conjunto con un peso total de tan solo 960 Kg, cifra que logró reducir a un más en una versión de prueba ultraligera de 850 Kg.


Opel terminó alegando que aquel prototipo solo era otra de las muchas pruebas que habían venido realizando, y a trancas y barrancas salvaguardó su imagen. Finalmente fueron cuatro los Opel Kadett 4S construidos por General Motors Dealer Sport, y tres de ellos mantuvieron el Cosworth de 2.4 litros procedente del Manta 400, aunque con algunas mejoras. Uno mantuvo su condición atmosférica, el segundo fue sobrealimentado con un supercharger Sprintex y el tercero fue dotado de un turbocompresor. El Kadett de la discordia ya lo conocemos todos, y fue el armado con el motor Zakspeed.

kadett_rallye_4x4Al final, mientras que otras marcas como Peugeot pugnaban con todo para revocar la suspensión de los Grupo B y Grupo S, para Opel aquel cierre debió de ser un secreto descanso. Por fin se habían terminado los quebraderos.

Sin ningún destino profesional, la camada de Kadett 4S fue separada. La unidad sobrealimentada mediante el compresor Sprintex fue rebautizada como Vauxhall Astra 4×4 y enviada al Reino unido, donde en 1986 fue sometida al reglamento del British Rallye Championship para comprobar sus capacidades. Los otros dos fueron etiquetados como Opel Kadett Rallye E 4S y destinados a las implacables arenas del Rally Dakar. Ambos gozaban de un chasis y unas suspensiones mejoradas, y aunque mantuvieron el 2.4 litros, sus potencias se redujeron a 250 cv y compitieron como atmosféricos en aras de la fiabilidad. Ninguno de los dos consiguió una actuación destacable sobre la dureza del desierto. No se sabe nada de la historia que amparó al Kadett Zakspeed, o al menos personalmente no tengo constancia ni información que atestigüe verazmente cual fue su auténtico paradero. Lo que si es cierto es que buenos o malos, los experimentos tecnológicos que las compañías y sus divisiones nos dejaban en los años ochenta, siempre despertarán inquietudes y sonrisas de satisfacción a partes iguales.

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