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El día que el Suzuki Escudo conquistó el Gran Turismo y con él a una generación.

written by Héctor Jáñez 25 noviembre, 2017
El día que el Suzuki Escudo conquistó el Gran Turismo y con él a una generación.

Fuera de los cánones que imperaban en los WRC, el Suzuki Escudo Pikes Peak supuso una revolución para los aficionados a los coches, en una época donde la documentación aún llegaba con cuenta gotas mediante videojuegos como el Gran Turismo, algunas cintas de vídeo heredadas y escasos recortes de prensa. Este japonés debutaba con una excelsa carrocería nutrida de enormes alerones, lo que hacía que, conseguir un coche así en el primer GT, —el mejor de toda la saga, dicho sea— te posicionase en la cumbre del famoso videojuego. Y nunca mejor dicho, porque este vehículo no fue concebido con otro fin más que el de conquistar la legendaria Carrera hacia las nubes.

83bb0cff1d6eb656fa228ebe14a2d4104b94138e-1135172Cuando Suzuki presentaba esta bestia en 1996 con intenciones de coronarse en el Pikes Peak Hill Climb celebrado cada 4 de julio en Colorado, (Estados Unidos) lo hacía para retomar el pasado éxito logrado por el Swift de segunda generación. El pequeño utilitario se había impuesto en 1992, pero la creciente implicación de nuevas marcas en la prueba comenzaba a dejar el listón cada vez más alto. Había que dar un paso de gigante. El cóctel prometía cuando Suzuki Sport se aliaba con el experto corredor de montaña Nobuhiro Tajima, —the Monster— para concebir una bestia de radicales credenciales.


La intensa relación entre Suzuki y la Pikes Peak se remonta años atrás, con la segunda generación del Cultus, más conocido en Europa como el Swift.


Inspirado vagamente en el Suzuki Vitara, la bestial carrocería compuesta en su mayoría por carbono, se erigía sobre un bastidor tubular de acero, conjuntado con un jaula antivuelco del mismo tipo. Para impulsar al monstruo se utilizó el que por entonces era el bloque estrella de la casa japonesa, el paradójico V6 de 2,0 litros y 142 cv. La cilindrada aumentó hasta los 2,5 litros, y mediante el uso de dos turbocompresores y un gigantesco intercooler, el conjunto logró la escalofriante cifra de 995 cv a 8100 rpm.

maxresdefault¿Pero como consiguió Suzuki tales cifras? Sobre el papel, la solución fue teóricamente fácil, ya que Suzuki decidió concederle a un monstruo de tan solo 800 Kg de peso, dos motores V6 que declaraban casi 500 cv de potencia cada uno. Como lo oyes; los dos V6 destinaban de forma independiente todo su potencial a cada uno de los ejes, para que, en el caso de haber algún problema que dejase fuera de combate a uno de los propulsores, la potencia siguiese siendo suficiente para seguir impulsando al Monstruo hacia la cima.


En su versión inicial el Escudo ya presumía de dos propulsores, aunque estos fuesen de 4 cilindros en línea y 1,6 litros.


Dicho esto, se podría decir que el Suzuki Escudo fue uno de los vehículos más radicales de su época e incluso de la actualidad, no solo por su asombrosa relación peso-potencia, si no por disponer de una tracción integral con 500 cv para cada uno de sus ejes motrices. La velocidad punta rozaba los 400 Km/h, y teniendo en cuenta sus prominentes alerones y el ajustado peso de 800 Kg, no es difícil imaginarse el despegue del vehículo en plena escalada de montaña. Su atronador canto y sus cifras ponían los pelos de punta, y menos mal que tanta exaltación se apaciguaba con un equipo de frenos dotado de discos de carbono con pinzas de ocho pistones en el eje delantero, y de cuatro pistones en el trasero.

Con su debut en 1995, el Escudo inicio una brillante exposición de conquistas, logrando el primer puesto a manos de Nobuhiro Tajima en 1996, y el segundo puesto en 1997, 1998, 1999 y 2000. Un año después del comienzo de siglo, el Escudo se jubilaba después de todo un lustro de éxitos y dominio. Eso sin contar todos los logros independientes que consiguió en los millones de hogares sobre la plataforma Gran Turismo..

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