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Morgan Plus 8. 1968

written by Héctor Jáñez 10 abril, 2021
Morgan Plus 8. 1968

 

El Morgan Plus 8 es un deportivo de los de antes, un deportivo cuyo aspecto no contrastaba durante los tiempos de su reinado si no era por su protuberante elegancia y su deportividad. Sin embargo, es un deportivo que, extrapolado a las carreras del siglo XX, rezaba un extraño, incluso siniestro antagonismo. La imagen sobre estas líneas podría escenificar uno de los episodios de los Autos Locos. ¿Cómo se llamaba aquel sedan de los años 20 pilotado por un grupo de gangsters? ¡Ah! ¡La Antigualla Blindada! Bromas aparte, estamos hablando de un vehículo cuyos credenciales le abalan por haber salvado a la compañía Morgan a finales de los años 60.

El coche se editó a partir de un chasis pretérito, el mismo que utilizaban los modelos 4/4 cuya producción se reanudó tras finalizar la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, la trayectoria deportiva de Morgan se remonta a sus inicios como fabricante de vehículos de tres ruedas. Entonces, aquellos singulares coches ya suponían el preludio de una empresa inspirada por una enérgica pretensión hacia la competición. Los años 30 vieron decrecer paulatinamente el éxito de los vehículos de tres ruedas, Morgan debía renovarse y emprende un nuevo desarrollo en torno a un chasis de cuatro ruedas. Se trataba del susodicho 4/4. Estos coches pronto estuvieron dispuestos para competir en diversos circuitos locales, importando a la postre su éxito hasta Le Mans, donde en 1938, Marjorie Fawcett y Geoffrey White terminaron la carrera en el número 13 de la clasificación general. Un año más tarde, junto a Dick Anthony, ocuparían el puesto número 15 en la Sarthe. Tres meses más tarde estallaría la guerra.

 

 

 

Una vez finalizó la Segunda Guerra Mundial, Morgan reanudó la producción de sus vehículos manteniendo un vínculo permanente con las carreras. A finales de los años 70, los Morgan se proclamaban ganadores del campeonato BRDC (British Racing Drivers Club) durante dos años consecutivos, con los pilotos protagonistas Rob Wells y Charles Morgan, nieto del fundador de la firma HFS Morgan. (Henry Frederick Stanley Morgan).

En aquel entonces, el Morgan Plus 8 ya era un vehículo consolidado, un modelo diseñado para alojar grandes motores, si bien la disponibilidad de los bloques de 4 cilindros que la compañía venía utilizando años atrás comenzaba a escasear. El ingeniero encargado del desarrollo era Maurice Owen, quien trabajó sobre los bloques V8 de 3.5 litros que la firma Rover había comprado a General Motors hacía apenas un año. Éste motor, en su versión de 315 pulgadas, era utilizado en Norteamérica para propulsar a los Buick y los Oldsmobile que se ofertaban en los catálogos de GM. Posteriormente, Rover aplicaría algunas modificaciones sobre esta mecánica que daría lugar a unas progresivas versiones de 3.9 y 4.6 litros.

 


Hablamos de Morgan como una firma que se inició en la competición en la época en la que Adolf Hitler financiaba uno de los programas de carreras más importantes de entonces.


 

Era una época en la que el modelo, sin necesidad ni pretensión alguna de optimizarse en torno a los estándares de aquel presente, quería retomar su presencia en los eventos británicos más célebres. John Spero o William Wykeham, fueron algunos de los que dirigieron este bólido en carreras como Brands Hatch o Silverstone. Durante estas apariciones estelares que protagonizó en los años 80, el chasis conservó su mecánica V8 de 3.5 litros. No sería hasta 1989 que el motor se convierte a 3.9 litros y se torna como una de las mecánicas con mejor aceleración del mercado.

 

 

En 1994, capitaneado por el propio Charles Morgan, el coche siguió en activo con una breve intervención en el Campeonato Británico GT, cuando apenas se había estrenado la serie un año antes. Lo realmente concluyente de esta nueva etapa, fue que a finales de aquel lejano 1994 Charles Morgan revelaba una nueva evolución del coche, el desarrollo que tanto había requerido años atrás, su tan esperada innovación. Se llamaba Morgan Plus 8 GTR y ahora se propulsaba mediante el poderoso motor Rover V8 ascendido hasta los 5.0 litros. Para materializar esta evolución, Morgan emprendió algunos planos para la construcción de un nuevo chasis de aluminio. El antiguo coche, aunque terminó su vida profesional logrando importantes victorias, iba dotado de un vetusto chasis de largueros, que por otro lado, ya se retorcía y aquejaba durante sus últimas incursiones sobre la pista.

El coche coronó a partir de 1997, cuando sus novicias propiedades le llevaron a competir en la categoría GT2 del Campeonato FIA GT. Su compañero era el propio distribuidor de Morgan, William Wykeham, quien estuvo presente durante las siete intervenciones internacionales que realizaron. La evolución del coche fue tan prolífica que, durante su primera intervención en el GP de Silvertone, el Morgan Plus 8 GTR rodó 10 segundos más rápido que los otros modelos tradicionales. Fue el conocido preparador, John Eales, que entonces se postuló como especialista en mecánicas Rover V8, el encargado del ascenso final de esta ignota joya.

Aunque los esfuerzos británicos no tuvieron el resultado deseado en Europa, el paso de un vehículo de estas características por un campeonato de ese nivel fue algo legendario. En Silvertone, que fue el único evento que el vehículo logró finalizar, lograron un puesto 33, mientras que en el resto de carreras se vieron obligados a abandonar por distintos problemas mecánicos. Siendo realistas, un concepto tan exótico, con la dedicación e inversiones pertinentes, podría haberse pronunciado de una forma mucho más uniforme. Con todo, es un coche al que le envuelve cierto misticismo, y eso personalmente apasiona.

 

 

 

 

Imágenes vía: (Blanco y negro: racingsportscars.) Imágenes a color: Desconocido.

Contacto: docecilindros@gmail.com

 

 

 

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