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La historia de los Ferrari V8. Cuatro décadas de los mejores Cavallinos (1975-2009)

written by Héctor Jáñez 21 abril, 2021
La historia de los Ferrari V8. Cuatro décadas de los mejores Cavallinos (1975-2009)

 

Hay una frase que siempre repito cuando se desatan ciertos debates automovilísticos: Ferrari es Ferrari. Indudablemente, la historia del Cavallino Rampante es una de las más célebres dentro del exótico colectivo de los superdeportivos, tanto por su minuciosa producción tecnológica, como por sus fuertes lazos con la competición. Los anales de estas seductoras Diosas rojas, reflejan siempre un pionero, un Adán inaugural que terminó por desembocar en una saga de leyendas Ferrari. Hoy hablamos de la mecánica italiana y sus caprichosas posibilidades.

Estos motores Ferrari son como el mecanismo de un reloj suizo, tecnología punta a unos niveles con los que los mortales corrientes solo podemos fantasear. Siendo explicito y sin necesidad de precisar los porqués, los motores V8 ya de por sí son una golosina para cualquier aficionado a los coches, pero en Maranello, este tipo de motores adquieren un pedigrí que desborda carisma por los cuatro costados. Adaptados en posición central y con una puesta a punto milimétrica, los V8 italianos han sido condecorados durante décadas como los mejores motores del mundo. De hecho, muchos de los Ferrari más codiciados de la historia están propulsados por una de estas mecánicas. Repasemos su historia.

 

– Ferrari 308 GTB (1975)

Leonardo Fioravanti. Recuerda ese nombre, ya que fue el artífice de uno de los Ferrari más hermosos que han existido. Diseñado en las oficinas de Pininfarina y asentado sobre un chasis tubular, las primeras unidades fabricadas con carrocería vetroresina, son las más valoradas en el mercado con tan solo 712 unidades producidas. Su motor V8 transversal de 3,0 litros, se alimentaba mediante cuatro carburadores Weber 40DCNF de doble cuerpo. Rendía 255cv a 8250 rpm.

 

– Ferrari 208 GTB Turbo (1982)

208 GTB Turbo

Una de las mayores rarezas de los de Maranello. Fabricado bajo cierta presión buriocrática, este controvertido modelo llegaba sin pasaporte, con un rango comercial que se ceñía únicamente a Italia. Decisión que únicamente venía motivada por la tiranía de los impuestos. La mayor polémica se desataba en torno a su propulsor, un V8 transversal que solamente cubicaba 2,0 litros. No presume de una fama brillante precisamente, pero es un Ferrari con 220cv, y gracias a la experiencia adquirida en los grandes premios de Fórmula 1, la sobrealimentación comenzaba a ganar cada vez más puntos en los años 80. Cuando esta tecnología se trasladó a este Ferrari de producción, a pesar de su limitado cubicaje, su aceleración sorprendió a todos aquellos que lo juzgaron antes de tiempo.

 

– Ferrari 288 GTO (1984)

288 GTO

Una reliquia sobre ruedas. Personalmente, cuando se habla de ciertas unidades es imposible ceñirse a la objetividad. Para mí uno de los mejores, si no el mejor Ferrari de la historia. Esto es tecnología italiana Biturbo, fabricada bajo las normativas implantadas para alistarse en el famoso Grupo B. Es un Ferrari tan exótico, que solo se produjeron 272 unidades. Alimentado mediante inyección Weber-Marelli, este V8 de 3,0 litros colocado longitudinalmente, trabajaba en colaboración con dos turbocompresores IHI más dos intercoolers que declaraban nada menos que 400cv. Actualmente, estos Gran Turismo Omologato ya se cotizan por encima de los dos millones de euros.

 

– Ferrari 328 GTB (1985)

328 GTB

Es quizás una depuración del 308 que ofrecía un mejor coeficiente de penetración y un motor con mayores prestaciones. Las estilizadas unidades, dotadas con las siglas GTB, reflejaban la versión coupé, mientras que la carrocería targa se denominó como GTS. El V8, ahora con 3,2 litros, volvía a alojarse transversalmente y lograba 270cv. Su potencia no era desorbitada, pero desde parado lograba llegar a los 100 Km/h en solo 5,5 segundos. Su nombre de pila hacía referencia al motor de 3,2 litros y 8 cilindros, aunque también se produjeron unidades con motor de 2,0 litros para el mercado italiano.

 

– Ferrari 348 TB (1989)

348 TB

La revolución tecnológica. Abandonaba el chasis tubular de los 328 para estrenar un semimonocasco con una nueva caja de cambios transversal (TB) y un V8 longitudinal. Leonardo Fioravanti quiso que ciertos aspectos de su diseño hiciesen un guiño al carácter del Testarossa, engendrando así una bestia que superaba en batalla a todos sus predecesores. Su nombre, una vez más se justificaba mediante el cubicaje de su motor, ahora con 3,4 litros. Los ingenieros italianos aumentaron notablemente la relación de compresión e instalaron un sistema de inyección Bosch Motronic 2.5, que le permitía llegar hasta 300cv de potencia.

 

– Ferrari F355 Berlinetta (1994)

F355 BERLINETTA

El 348 volvía a evolucionar de forma brillante, para solventar ciertos aspectos de su fiabilidad y una larga lista de mejoras. Así nacía el F355, pero al contrario que sus predecesores, parte de su nombre ya no hacía referencia al número de cilindros de su motor, si no al número de válvulas por cilindro. Su V8 de 3,5 litros lograba 380cv, gracias al uso de 5 válvulas por cilindro y a un aumento de cilindrada. En este modelo debutaba el cambio automático F1 (de ahí el compuesto F de su nombre de pila) con levas tras el volante.  No olvides que estamos hablando del año 1997. Para los más abanderados, también se mantuvo la tradicional transmisión manual de 6 relaciones.

 

– Ferrari 360 Modena (1999)

360 MODENA

Evolución constante y a cada cual mejor. Con un 40% más de rigidez y un 28% más ligero, la estructura monocasco de aluminio que portaba este Ferrari supuso una gran evolución dinámica, aunque todo sea dicho, era más feo que su predecesor. El V8 alojado de forma longitudinal, cubicaba 3,5 litros y llegaba hasta 400 cv de potencia. Mecánicamente, su evolución no fue tan próspera. El V8 a 90º mantenía las 5 válvulas por cilindro y en opción, también se podía equipar la caja de cambios F1 de su predecesor. Se podría decir que en la actualidad este es un Ferrari de baja cotización, ya que relativamente tuvo una producción bastante generosa en lo que a Ferrari se refiere.

 

– Ferrari F430 (2004)

F430

Mecánicamente un paso de gigante. Una versión mejorada del 360, equipado con un motor V8 que se desarrolló desde cero y una cilindrada de 4,3 litros que lograba una potencia de 490cv. El deportivo iba equipado con un diferencial controlado electrónicamente, frenos carbocerámicos y el primer sistema Manettino. Curiosamente, su batalla era idéntica a la del 360, pero su chasis de aluminio, se completaba con un fondo plano que mejoraba su aerodinámica sustancialmente. Su transmisión manual secuencial con 6 relaciones tipo F1, lograba realizar los cambios en tan solo 150 milésimas de segundo. Era el verdugo de los Audi R8 y de los Lamborghini Gallardo, pero mucho más refinado y elegante que éstos.

 

– Ferrari 458 Italia (2009)

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Completamente nuevo. Fabricado íntegramente en aluminio, este modelo enterró ciertos valores deportivos al limitar su producción con una transmisión automática. Para compensar esta mala decisión, juega con la baza de que ha sido el último motor V8 de Ferrari de aspiración natural que se ha producido. Supone el fin de una era y con el tiempo, eso le otorgará cierto valor histórico. Sus trazos le obsequian con una belleza sin igual y el bestial V8 que porta su preciosa carrocería desarrolla 570cv a 9.000 rpm y un generoso par de 540 Nm a 6.000 rpm. Su nombre volvía a forjarse bajo las costumbres de sus antepasados: los 4,5 litros y los 8 cilindros de su propulsor daban vida a su apelativo.

Sé que es complicado, pero ha llegado la hora de decidirse por uno de ellos. ¿Con cuál te quedas?

 

 

 

 

 

 

Imágenes vía: Desconocido.

Contacto: docecilindros@gmail.com

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