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El día que el gran Ayrton Senna se trasformó en piloto de rally.

written by Héctor Jáñez 2 febrero, 2020
El día que el gran Ayrton Senna se trasformó en piloto de rally.

La leyenda Ayrton Senna probablemente sigue siendo hoy en día el piloto más laureado de la historia de la Fórmula 1. Bandera brasileña, casco amarillo y lima, John Player Special, McLaren.. Todos estos distintivos personales son nos evocan fugazmente el recuerdo del gran astro brasileño. Sin embargo, este maestro especialista no siempre estuvo ligado a los mandos de los exóticos monoplaza de las más gloriosas décadas de la competición. Apenas un palmo temporal desde su debut en un monoplaza de F1, allá por 1983, Magic Senna quiso comprobar las capacidades de unos vehículos de carreras que, poco o nada tenían que ver con los de su categoría. Un mítico viaje a Gales, le permitiría ponerse al volante de unos cuantos coches de rally. Vehículos de rally construidos bajo diferentes niveles, estarían dispuestos para el ingenio del piloto durante un día que quedó marcado a fuego en el recuerdo del motorsport.

 

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Corría el año 1986, temporada en la que entonces el apodado O rei estaba en el equipo John Player Special Lotus, y como bien es sabido, venía dándole al mundo una lección incesante de sus dotes al volante sobre los circuitos más célebres del mundo. Durante el mes de noviembre de aquel año, a la dirección de la revista británica “Cars & Car Conversion“, se le ocurrió la genialidad de mandar una invitación al astro brasileño para que éste se pusiera a los mandos de algunos de los más punteros instrumentos de rally de la época. Entre los vehículos convocados para el acontecimiento se encontraban un Vauxhall Nova, un MG Metro 6R4 Grupo B, un Ford Sierra RS Cosworth, un Golf GTi MKII Grupo A y un Ford Escort equipado con un motor de 3.4 litros y tracción integral.

 


Senna fue tajante durante la cena de aquel día:

No se nada sobre rallys


 

El primer test lo protagonizó un mítico: El Ford Sierra RS Cosworth Grupo A. Phil Collins de Brooklyn Motorsport, había cedido su propia unidad para el cometido, aunque primariamente le pareció oportuno poner a Senna en el asiento del copiloto para mostrarle la naturaleza de un auténtico coche de rallys. Collis apretó a fondo, derrapó, tiro de freno de mano e incluso logró que el mismísimo Senna se agitara en su baquet. Al bajar del coche, Ayrton se despoja de su casco y afirma: “Demasiado rápido para mí. ¡Está loco!

Llegado el momento de la verdad, se pudo ver al clásico Senna enfundado en su mono bordado por JPS y su casco Bell, caracterizado perpetuamente por el vívido dúo de colores. Parecía el Senna de cualquier Gran Premio de F1, pero tanto el escenario como la montura eran muy distintos. Una vez en la cabina del Ford Sierra Cosworth, abrochados los arneses, Senna tantea la palanca de cambios con su mano izquierda y provoca que el motor YB vuelva a cobrar vida. El violento Cosworth reacciona con contundencia y persuasión, derrapando y provocando una lluvia de graba sobre la zona boscosa de la especial de 2,4 kilómetros en la montaña de Gales. Dando un buen uso del pedal derecho, el turbo se hace notar y las rocas castigan la suspensión del Sierra mientras el volante se revuelve entre las manos del portento brasileño. ¡¡J**er!! ¡¡Senna es un piloto de rally!!

 

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El propio Collins tuvo que disfrutar, o bien sufrir, cada uno de los momentos allí vividos esa tarde de noviembre. Tras el Sierra llegó el turno del Vauxhall Nova. Se trataba de una unidad de Harry Hockly, con un motor de 1.3 litros, tracción delantera y un diferencial de desplazamiento limitado. Sin duda era un vehículo más comedido con el que Senna no tuvo complejos ni mayores sorpresas. Posteriormente se hizo cargo del Golf GTI perteneciente a Callum Guy. Este coche era un auténtico Grupo A definido nada menos que por David Sutton Motorsport. Un coche en el que habían intervenido algunos de los mecánicos más exigentes del equipo. Es durante estas dos pruebas cuando Senna comienza a familiarizarse realmente con la conducción de los rallys, manteniendo la constancia del régimen del motor, combinado así unas trazadas cada vez más firmes sobre la grava.

El sobresalto llegó cuando el equipo metió al campeón en el asiento del copiloto del Escort 4WD. Allan Edwards iba a hacer de cicerone como piloto, mientras que Phil Price, diseñador del minucioso sistema de tracción integral de aquel Escort, también se hallaba presente al tanto de los acontecimientos. Price intenta amedrentar al brasileño a través de los “modestos” detalles de la maquinaria que tenía entre manos, desvelándole antes de que se dispusiera a arrancar que el coche en el que estaban sentados escondía un secreto de 460 cv. “¿Cuatrocientos sesenta?” Preguntaba perplejo el gran Senna.

El paseo sobre el robusto V6 al compás de los graznidos que inundaban las laderas, supuso todo un espectáculo para el piloto de F1. “Es muy potente, pasa más tiempo en el aire que en el suelo” Relataba con sorpresa Senna. “Un piloto de F1 sabe que tiene que hacer en cada momento. Los pilotos de rally se ven obligados a improvisar todo el tiempo” Confesaba.

 


Allan Edwars: “Me sorprendió la rapidez con la que se adapta a la conducción de los rally. En cuestión de días podría ser un piloto de la categoría nacional.


 

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El paseo en el Grupo B según Ayrton Senna se tornó algo más tranquilo que el del Escort. “Al principio sobre todo era más suave. Tuvimos que ir hacia la mitad de un tramo para que este desvelara todo su potencial” Hay que tener en cuenta que el MG Metro 6R4 era una extrañeza dentro de su categoría, si bien era el único de los icónicos Grupo B equipados con mecánica atmosférica, además de que se alimentaba con combustible tradicional en lugar de alto octanaje. En resumidas cuentas, la prueba del Escort realizada previamente a la del Metro, anestesió las propias prestaciones del Grupo B. “La dirección del Escort era más precisa y el conjunto más rígido. El MG es un coche más complejo

Tras la prueba del Metro Ayrton se desprende del caso y pensativo observa las palmas de sus manos custodiadas por una hilera de ampollas. “¿Por qué no trajiste tus guantes de conducir?” – Porque pensé que sería como conducir coches de carretera..

El piloto ladeó la cabeza pensativo. “En un coche de Fórmula 1 sabes exactamente lo que tienes que hacer y la trazada siempre es la misma. Lo haces unas cien veces al día. Conoces cara resalto, cara irregularidad y te adaptas a ella. En los rallys tienes que tener mucha más atención, estar preparado para cualquier improvisto y saber improvisar en cuestión de segundos. Es mucho más natural

 

 

 

 

 

Fuente: ayrtonsenna.com.

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