Home Competición BMW M3 GTR #E46 ALMS 2000. Su P60B40 fue el recurso bávaro que no supieron soportar.

BMW M3 GTR #E46 ALMS 2000. Su P60B40 fue el recurso bávaro que no supieron soportar.

written by Héctor Jáñez 17 febrero, 2018
BMW M3 GTR #E46 ALMS 2000. Su P60B40 fue el recurso bávaro que no supieron soportar.

Año 2000. El comienzo del nuevo milenio traía consigo una tecnología de vanguardia que aún se cocinaba sobre las pistas. La electrónica comenzó a invadir las entrañas de los vehículos y los carburadores ya hacía tiempo que estaban en la cola del paro. BMW estaba en plena era del 6 cilindros en línea. Su M3 E46 no solo era el manifiesto de uno de los mejores coupés el mundo, si no que también pasó a liderar dentro del propio currículum de la marca. Había que aprovechar aquel portento, vestirlo para la ocasión con la ropa deportiva más adecuada y atacar directamente a la yugular de los Porsche 911 GT3 RS sobre los escenarios de la American Le Mans Series.

No fue suficiente. El bloque S54B32 de BMW era la auténtica masterpiece, un portento de la mecánica que sin embargo sufría al tener que codearse con las altas esferas. El diseño del 6 cilindros en línea consumía un gran espacio frontal del coche y además, lastraba al M3 de carreras con un elevado centro de gravedad. Por tanto, sobre el circuito, donde cada milímetro y cada gramo cuentan, la estructura del 3.2 litros bávaro representaba un reparto de pesos un tanto caótico, y mientras, los Porsche seguían dominando la ALMS.

P90034521Las cabezas pensantes de Múnich tenían asumida la necesidad de un cambio para poder estar a la altura de la competición, aunque este fuese a costa de la retirada de su arma más solemne. El intachable straight-six.


El nuevo V8 era un propulsor más ligero y mucho más compacto que los S54, alicientes cardinales para solventar un molesto reparto de pesos y un subviraje que consumía segundos.


Ya que el bloque original no era apto para la faena donde se habían involucrado los alemanes, estos emprendieron un nuevo diseño desde cero. Equilibrado, compacto y ligero, desde las oficinas de BMW Motorsport soltaron la bomba. Un V8 de 4.0 litros fue ensamblado en exclusiva para los M3 de competición. Lo llamaron P60B40 y era capaz de dirigir al tren trasero del E46 entre 440 y 470 cv, dependiendo de las restricciones que recayesen sobre su admisión. Esta vez el centro de gravedad era mucho más bajo gracias al ángulo de 90º del ocho cilindros. Las acrobacias de los ingenieros bávaros habían traído al mundo la máquina definitiva.

m3gtr14– La suspicaz dialéctica bávara.

El brutal P60B40 había explotado de forma inesperada sobre la ALMS aturdiendo a sus verdugos, y lo había hecho exprimiendo al límite el reglamento. Aquel gran cambio provocó cierta discordia entre sus rivales más directos. Porsche, Ferrari y Callaway pronto estuvieron dispuestos a presentar una queja ante el máximo organismo de la competición, alegando que aquel BMW era un prototipo y no un producto oficial que la marca distribuyese como tal.


Las regulaciones de la ALMS exigían que los vehículos inscritos en la competición estuvieran de venta al público en los doce meses posteriores al inicio de la competición.


Los bávaros, muy hábiles y con el reglamento bien estudiado, ya habían intervenido las ordenanzas bajo su propia interpretación. La producción para homologar el BMW M3 GTR —leer enlace— se redujo a tan solo 10 unidades, que estarían dispuestas de venta al público a final de aquella misma temporada. Burocráticamente BMW había ganado la partida, pero ahora tocaba la prueba de fuego.

BMW-M3-E46-GTR-18-05-2001-Jarama-ALMS-JJ-LehtoLa euforia se retuvo cuando el M3 GTR se clasificó por detrás de dos Porsche, si bien había mejorado tres puestos con respecto a los 6 cilindros, uno de los V8 tuvo que retirarse con el propulsor roto y el segundo no varió su posición en la tercera plaza de la general.

Cuando la ALMS se fusionaba con la Serie Europea de Le Mans para la 3ª y 4ª ronda, sendos BMW del equipo Schtnitzer aparecieron dotados con el nuevo V8. De poco sirvió la generosa potencia cuando el #43 se retiraba con el diferencial roto y el #42 se incendiaba por una fuga de aceite durante una de sus paradas. BMW terminaba su cita en Donington cabizbaja y sin puntuar.

B_109rUwQv-vDN6EP2ZWcwLejos de decaer, los M3 empezaron su remontada en la segunda y última cita europea celebrada en el Jarama. Un primer y un segundo puesto cerraban con esperanza el breve cambio de continente de los alemanes. De regreso a América los cuatro M3 GTR siguieron la estela europea y consiguieron ocupar los cuatro primeros puestos de la clase GT. Aunque no con pocos contratiempos, los planes de BMW se habían materializado y por fin los Porsche se veían en apuros para ponerse a la altura de los experimentales M3 GTR. Una vez aclimatados, terminaron dominando la competición y se hicieron con la temporada 2001.

Como hábito de sugestión para todo equipo que previamente dominaba una categoría, en 2002 llegaron las imposiciones con nuevas normativas que, no solo reducían la potencia de los vehículos, si no que exigían directamente a BMW la producción de hasta 100 unidades del M3 GTR para la venta al público, y hasta 1000 motores para poder inscribir el coche sin ningún tipo de lastre de peso o restricción potencial. Aquello fue un atraco en toda regla. La imposibilidad del cumplimiento de aquel disparate obligó a BMW a abandonar la competición, eso sí, por todo lo alto.

 

Fuente: drivetribe

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