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Una pieza clave en la industria durante el desarrollismo español. Citroën 2 CV.

written by Héctor Jáñez 17 enero, 2017
Una pieza clave en la industria durante el desarrollismo español. Citroën 2 CV.

Por Héctor Shavershian

Cuando en 1958 se inauguró la fábrica de Citroën Hispania en la zona franca de Vigo, hubo un claro protagonista. En su recién estrenada cadena de montaje, la cual rezumaba una joven tecnología, la expectación de cada uno de los habitantes de la ciudad olívica estaba centrada efusivamente en el nacimiento del primer vehículo que concebiría la novicia planta gallega. Fue precisamente un Citroën 2 CV furgón quien tuvo el placer de abrir la lata de lo que a día de hoy es una de las plantas de fabricación de vehículos más importantes de España y parte de Europa.

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Una de las principales herramientas de trabajo de una España que comenzaba a aperturarse al exterior con el plan de estabilización de 1959, fue este peculiar pero a la vez venturoso furgón francés. Parece que ha pasado una eternidad, pero no tenemos que retroceder tanto.. Cualquiera que tuviese la suerte de haber nacido diez o veinte años antes del nuevo milenio, recordará a la perfección estos 2 CV con caja atrás. Bien durante los veranos en el pueblo, cargados de sacos y aperos, o aquellos que lucían pintados bajo su representación empresarial. Es fácil recordar aquellas Dyane 14 vestidas con el amarillo de Correos o el tono azul y verde pastel de una joven Telefónica. Aunque en sus orígenes, un rotundo gris hormigón fue el que representaba a aquellos mismos organismos en la carrocería del furgón 2 CV.

Dicho esto, después de años de servicio al ciudadano, este vehículo desapareció sin pena ni gloria, también gracias al relevo de un poderoso sucesor que provocó que nadie le echara de menos. La inacabable Citroën C15. No obstante, con el paso de los años durante las concentraciones de clásicos que se celebran a lo largo de todo el territorio español, cada vez es más común la aparición de furgones Citroën 2 CV restaurados y expuestos cual tesoro de la automoción. Todo un pedacito histórico de cuatro ruedas.

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Muchos pensaréis que el concepto de alabar, e incluso volver a desear la producción de un furgón de estas características está fuera de lugar, pero si analizamos los pros, no hay que olvidar los factores que el usuario de hoy día también añora. La economía, los sencillos mantenimientos, sus irrisorios consumos, ligereza por doquier, y una durabilidad sin apenas visitas al taller difícil de igualar. No olvidemos la facilidad del modelo para desenvolverse con pericia tanto en pavimentos firmes como en caminos plagados de baches y obstáculos.

En la actualidad, y a pesar del éxito recogido en el mercado con su nueva tecnología, los de Vélizy no olvidan a uno de sus pilares principales en cuanto a vehículos comerciales, celebrando los 65 años del nacimiento de un concepto destinado a la evolución de los campesinos de la época. La sustitución de las mulas de carga por un vehículo motorizado que facilitara las duras tareas diarias, provocó la inmediata aquiescencia de la Francia rural, sin necesidad además, de ser una herramienta de lujo en la modesta economía de entonces. Su fácil mantenimiento y su elemental conducción, enseguida dejaba entrever al público que demandaba el carismático furgón.

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Sorprendentemente durante sus comienzos como vehículo industrial, más especializado en el sector primario (agrícola), el 2 CV además de presumir de una irrebatible ligereza, podía transportar cifras que rondaban entre los 50 y 70 kilos de mercancía, con el aliciente de nunca superar los 3 litros/100 Km. Los datos no engañaban, por eso el joven Citroën comenzó a cosechar un éxito que le permitió expandirse rápidamente hasta los centros urbanos. Tras el alborozo que se respiraba en las oficinas de París, en Citroën desarrollaron durante ese mismo año el furgón 2 CV AU, destinado al transporte de otras mercancías y diferentes tipos de piezas y herramientas. Impulsado por un motor bicilíndrico refrigerado por aire, el 2 CV AU ya disponía entonces de una capacidad de carga de media tonelada, salvaguardada por una suspensión de muelles helicoidales con amortiguadores de fricción. Seguramente muchos de vosotros tendréis recuerdos de ver estos furgones atravesando cualquier tipo de camino sin problema alguno.

Con el paso del tiempo y con un nivel de expectativas a rebosar, en la marca representada por el doble chevron fueron diversificando la gama del furgón 2 CV. Aparecería el modelo AZU, el cual podía alojar hasta 575 Kg de carga, y a través de ciertas modificaciones técnicas y mecánicas se consagraron los AK y AKS, que lograrían los 600 Kg de capacidad.

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En 1977, el Citroën 2 CV llegaría al final de su producción para ser sustituido por un fresco y renovado Dyane, (conocido en Francia como Acadiane y en España como Dyane 14) el cual siguió produciéndose en Vigo hasta el año 1987. El legado de las furgonetas de carga francesas continuaría a través de un sustituto que estuvo más que a la altura, transportando y recorriendo nuestras carreteras durante más de veinte años. La magistral C15.

En el mercado de la Europa actual, Citroën sigue manteniendo cierto liderazgo en lo que a la producción de furgonetas de carga se refiere, pero sin duda alguna, fue aquel sencillo y humilde 2 CV quien comenzó lo que a día de hoy es una leyenda y un imprescindible en la industria.

 

 

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