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Sprint y GTV6. Crema italiana. #AlfaRomeo

written by Héctor Jáñez 11 noviembre, 2016
Sprint y GTV6. Crema italiana. #AlfaRomeo

Por Héctor Shavershian.

 Si encuentro algo realmente apasionante en Alfa Romeo, es su historia, y como no, su capacidad para conseguir que cada uno de sus modelos desprenda un carisma especial. El fabricante italiano logra en la mayoría de sus conjuntos, los cuales no solamente se ciñen a servir como medio de transporte, grandes aportes en la cultura e historia automovilística, ya que cada uno de esos modelos se han conseguido proyectar de alguna manera con alma propia. Hablo en concreto de los Alfa Romeo Sprint y GTV6. Dos coupes con pedigrí. Deportivos 2+2 de época que lograron su plaza en el panteón de los ilustres.

– GTV6.

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 Concebido en las oficinas de Ital desing a través del puño del diseñador italiano Giorgetto Giugiaro, el GTV aterrizaba en el mercado ofreciendo en un coupé 2+2 unas líneas en las que por entonces solo los más célebres de costes aparatosos ofrecían. La llegada del modelo italiano coincidía con la intrusión de los nuevos materiales plásticos en el desarrollo de la industria, lo que permitía modificar y evolucionar a los modelos a través de lavados de cara de una manera rápida y eficaz, además de reducir costes de producción y peso. Quizás en aquella época, donde estábamos acostumbrados a aquellos refulgentes paragolpes cromados, esto causó cierta controversia en el consumidor hasta que aparecieron las primeras unidades acreditando contundentemente el cambio.

 Si analizamos el mercado europeo de los años 80, difícilmente se puede catalogar de manera específica esta pieza. Para ello, tendríamos que irnos a cosas tan exclusivas de por entonces, como el Porsche 924, el Opel Monza, e incluso el veterano Ford Capri. Pero, ¿que es lo que realmente tenía que decirnos el GTV6? Su motor V6 *Busso de 2.5 litros y 160 caballos hablaba por sí solo, y no era más que un descendiente directo del bloque del Alfa Romeo 6 con la única distinción de la supresión de sus complejos seis carburadores por un eficiente sistema de inyección. Un sonido de ensueño, un control absoluto sobre la tecnología y un notable rendimiento, hacían del joven coupé italiano uno de los conjuntos más equilibrados del momento. Su motor V6 a 60 grados ubicado en la parte delantera en forma longitudinal, delegaba todo su poderío al eje posterior a través de una transmisión alojada en el mismo de origen De Dion.

 *Busso: Es un clásico motor V6 desarrollado por Giuseppe Busso a principios de la década de los 70. Este, impulsó a los modelos más radicales de Alfa hasta que en el año 2005 fue sustituido por un Holden, básicamente por quedar obsoleto.

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 Por entonces, su desarrollo estético ya hacía ciertos honores a la aerodinámica, precisamente sin que este fuese un factor que adoptase demasiado protagonismo en la época. Su capó ascendente llegaba hasta un parabrisas generosamente recostado que continuaba por el techo hasta alcanzar una pronunciada inclinación en su portón trasero. Aunque los rasgos más característicos como pueden ser los grupos ópticos, presentasen cualidades más usuales, la fusión de todas las formas generales del coche le han asegurado un puesto fijo en el mercado de vehículos clásicos. Como curioso detalle, sus ventanillas laterales posteriores, las cuales adquieren una dimensiones considerables debido al corte descendiente de su techo, se dividen en dos piezas, pudiéndose abrir y cerrar  verticalmente a pesar de ser un coupé.

 Un modelo que se deshacía en elogios que llegaban desde todos los medios y rincones en plena transición tecnológica.

– Sprint.

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 Reutilizando la misma plataforma con las que se concebían otras carrocerías también diseñadas por Giugiano para la serie Alfasud, surgía un coupé puro bautizado como Alfa Sprint. Volvemos a encontrarnos con un deportivo de 2+2  que en esta ocasión dejaba de lado los aspectos más cómodos y funcionales sacrificando en parte las dimensiones de su interior a través de unas líneas muy estilizadas. En cambio, el modelo apostaba todas sus cartas a la complacencia de los usuarios más apegados a este tipo de vehículos a base de grandes prestaciones y dinámicas progresistas. Y es que si nos ponemos a analizarlo fríamente, para toda persona a la que le apasionen este tipo de coches, esos pequeños ‘sacrificios’ son una nimiedad.

 Presentado en 1976 y como predecesor del Alfa GT, el Sprint es un Alfa Romeo que posee la titularidad de ser uno de los modelos que más años ha permanecido en producción. De hecho, su éxito entre los aficionados a las emociones tras el volante, fue tal, que en 1983 en lugar de abandonar su producción se le aplicó un profundo restyling para así mantenerlo en catálogo hasta el comienzo de los años 90. Y ya se que es un cliché desgastadísimo que siempre reclamo, pero si algo funciona ¿para qué cambiarlo? Las acertadas líneas del Sprint se mantenían impasibles al paso de los años y de las nuevas tendencias, por lo que incluso a día de hoy resulta un coche tremendamente atractivo.

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 Propulsado en su versión QV por un motor de 4 cilindros Bóxer y 1.5 litros, estas mecánicas descendientes de los Alfasud ya disponían de una larga lista de seguidores anhelantes de prestaciones y aquellos sonidos tan característicos. Aunque sus cifras finales no derrocharan potencia a raudales, sus 105 cv eran más que suficientes para hacer que este conjunto de apenas 900 kilos se mostrase lleno de vitalidad, incluso a pesar de entregar su mejor cifra de par a un régimen relativamente alto. Teniendo en cuenta este dato sin importancia, estos motores no necesitaban rodar a excesivas revoluciones para permanecer ágiles, pudiendo aprovechar sustancialmente la curva de potencia desde abajo. La alimentación del Bóxer prevalecía ligada a dos carburadores Weber de doble cuerpo con 36 milímetros, dando el conjunto como resultado final la cifra máxima de potencia a las 6.000 vueltas.

 Dos coupés puros e históricos que constituyen una parte de la historia del automóvil y que no tan a menudo como nos gustaría son reconocidos.

 Y es que ya lo decía Henry Ford.. ‘Cuando veo un Alfa Romeo me quito el sombrero’

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