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Renault 21 Turbo Superproduction 1988.

written by Héctor Jáñez 4 enero, 2021
Renault 21 Turbo Superproduction 1988.

 

Se han escrito ríos de tinta sobre el Renault 21 Turbo. La berlina de tracción delantera por excelencia, ocupó numerosas portadas durante la década de los 80 y parte de los 90, manifestándose como uno de los más estuosos deseos de diferentes generaciones. Su excelente rendimiento y un acertado set-up dirigido por Renault Sport, le obsequiaron un puesto notable en el Grupo N de rally, donde destacó en el escenario del Tour de Corse de 1988, a manos de la leyenda Philippe Bugalsky. Ese mismo año, Renault Sport intervenía en una disciplina que llevaba en activo desde los años 70, un campeonato nacional, celebrado únicamente en autódromos franceses y que por supuesto, alojaba a futuras leyendas patrias. Se llamaba el Campeonato de Producción, posteriormente renombrado a Superproducción.

 

 


El coeficiente de penetración fue especialmente mimado por la plantilla de Renault Sport. El coche fue sometido a un puñado de horas en el túnel de viento para lograr la mayor efectividad de sus apéndices aerodinámicos.


 

En aquella época, ni el automóvil ni los deportes del motor se hallaban enteramente corrompidos por intereses burocráticos, lo que permitía el nacimiento de categorías tan insólitas como el Campeonato de Producción. Los turismos de competición aún conservaban una estructura y composición similares a los modelos de calle. Aquello suponía un aliciente para el aficionado/cliente medio, que conducía un vehículo visualmente semejante al de su ídolo en la pista. Es por eso que gracias a un raudo éxito en la grada, el Campeonato de Producción convenció a los equipos de lo procedente que sería invertir en la categoría. 

Estos vehículos, a pesar de no concentrar una importante capacidad como sugerían otras disciplinas, recogían unos duelos en la pista espectaculares, exentos de la seriedad que tanto presiona al ganador, pero sí empapados por el desenfadado deleite de los pilotos. Los coches inscritos iban desde los Peugeot 505, BMW Serie 3, los Alfa Romeo GTV e incluso Audi con sus 200 Quattro. Paulatinamente la categoría fue ascendiendo en la escala de valores, dando cabida a vehículos de hasta 400 cv. La cosa comenzaba a ponerse seria.

 

 


El ex-piloto de F1 Jean-Pierre Beltoise fue el principal promotor de las carreras de Producción. La impresión causada por las carreras de Stock-Car de la NASCAR durante un viaje a los Estados Unidos, fue su principal inspiración.


 

La serie estaba comenzando a alcanzar unas cotas sugestionables. Tanto, que incluso algunos equipos oficiales se vieron tentados a invertir en su participación. Peugeot fue el pionero con el increíble 505 de motor ROC, y posteriormente, Renault se involucraría de llenó con su reciente Renault 21 Turbo. Eran tiempos de bonanza para Peugeot, que además de tener a punto de caramelo su nuevo 405 Mi16, se hallaba glorioso de victorias en la categoría del Grupo B. El trágico accidente de Córcega fue el detonante definitivo para la abolición de la categoría, y Renault, debido a la enorme inversión que suponían los rallys y su incierto cambio de reglamento, decide dedicarse en exclusiva al Campeonato de Producción.

En 1988, la llegada oficial de Renault al campeonato coincidía con la conversión del reglamento a “Superproducción“. La evolución de los vehículos era palpable, y Renault puso sobre la parrilla dos chasis 21: uno para el astro Jeannot y un segundo para su compatriota Jean-Louis Bousquet.

En tiempos pretéritos, la Régie había utilizado el excelente recurso de las copas monomarca. De hecho, fueron los primeros en celebrar un evento de este tipo, allá por 1969, con el famoso número 8 como protagonista. Siguiendo la estela de sus antepasados, en 1989 se establece un evento destinado en exclusiva al Renault 21, denominado Europa Cup. Massimo Sigala se proclamó campeón de la temporada 1989 y 1990.

 

 

De fábrica, el Renault 21 Turbo equipaba un motor de 2.0 litros que rendía 175 cv. Al igual que hicieron durante los años posteriores con los Renault Laguna FIA Clase II, SODEMO modificó el motor Douvrin (J7R) de 8 válvulas, fabricado íntegramente en aluminio. Se añadieron pistones forjados, bielas de titanio, un turbocompresor Garrett T4, una válvula de descarga derivaba de las mecánicas EF4B de Fórmula 1 y un sistema de tracción integral con un árbol de transmisión de carbono de más de 2,30 metros, prestado de la Renault Espace en su versión Quadra. El resultado fueron 480 cv para un conjunto de apenas 1.200 Kg.

Con tan solo cinco meses para gestionar este proyecto, el estreno de Renault en la categoría fue de ensueño. Ragnotti lograba tres victorias, siendo un habitual en las pole position, donde superaba a maquinas de alto nivel como el BMW M3 E30 o los Mercedes 190E 2.5 16V. Bousquet no se quedaba descolgado y por lo pronto, seguía de cerca las luces traseras del 21 del rey Jeannot, logrando entre ambos 6 victorias de las 10 carreras disputadas.

 

 


El coche se lanzó en octubre de 1987 y consiguió su primer podio en marzo de 1988. Solo cinco meses de desarrollo se necesitaron para lograr la máquina perfecta.


 

Después de que Ragnotti se proclamara campeón de Superproducción, 1989 trajo de nuevo una permuta del reglamento. Denominado como Campeonato de Francia de Superturismo, se trataba de en un misceláneo que permitía la participación de las unidades Superproducción junto con los habituales coches del Grupo A, que ahora podían incorporar modificaciones anexas al propio reglamento existente. Las nuevas regulaciones limitaban la presión de la sobrealimentación a 2 bares, un factor que implicaba un lastre importante en las cualidades del Renault 21. Además, los vehículos dotados de sobrealimentación sufrían un lastre de peso. Renault tuvo que realizar una serie de profundas modificaciones, empezando por reubicar el motor en posición longitudinal, como se hacía en las versiones de calle. El rendimiento no fue equiparable al del año anterior. Destacaron algunos problemas en fiabilidad, especialmente pronunciados en la transmisión, pero con todo, consiguieron ocupar el segundo puesto del campeonato, cediendo la victoria al BMW M3 E30 de Jean-Pierre Malcher.

El Renault 21 tuvo infinidad de promociones, de spots publicitarios que lo encumbraron por todo lo alto, convirtiéndolo en un vehículo deseable para cualquier cliente medio, sin importar el rango de edad. De lo que no cabe duda es que el Superproducción fue el impulso definitivo a la fama del modelo, hoy en día querido y añorado por el buen amante del vehículo clásico.

 

 

 

Fuente: Carjager.

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