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Porsche 935 JLP4 1983.

written by Héctor Jáñez 17 febrero, 2021
Porsche 935 JLP4 1983.

 

El Porsche 935 se convirtió en una leyenda de la competición desde que aterrizó en el panorama mundial a mediados de los años 70. Porsche desarrolló este modelo en torno al incombustible 930, basándose en la dilatada experiencia conseguida con los Carrera RSR y con los posteriores 934. La fase inicial del modelo fue etiquetada como 935/76, siendo éstas las primeras versiones oficiales las cuales salieron todas de la factoría de Stuttgart-Zuffenhausen pintadas de color blanco. A partir de 1977, Porsche comienza a suministrar hasta trece chasis a diferentes equipos privados, lo que dio lugar a una evolución total del modelo por parte de éstos. Las unidades producidas durante aquel periodo fueron archivadas como 935/77, y son hoy en día las más reconocidas. Posteriormente llegó el brutal Moby Dick (935/78), que se trataba de una grandiosa evolución técnica realzada por su basta aerodinámica y por unos Flat-six que ahora se refrigeraban por agua. De forma paralela, KREMER Racing, uno de los equipos más destacados de aquel magnificente periodo, fabricó las legendarias versiones K2, K3 y K4 respectivamente.

El último Porsche 935 fue fabricado en 1979, aunque por aquel entonces KREMER seguiría trabajando para dar a luz a dos exclusivas unidades K4. La incipiente llegada de los prototipos GTP a principios de los 80, comenzó a empañar el rendimiento de los Porsche 935. Era una nueva etapa en la IMSA que se caracterizaba por su altruista reglamento, equivalente al que la FIA ejecutaba en el WSC (World Sportcar Championship) con los soberbios Grupo C.

 

 


Lee Dykstra de FABCAR ya había elaborado piezas de cierto renombre como el Porsche 935-L1 de Bob Akin.


 

Aunque Porsche había cesado la producción del 935, seguía manteniendo todo tipo de stock del modelo para el suministro de clientes privados. En aquel entonces John Paul Sr., dueño del célebre equipo norteamericano JLP Racing, se vio decidido a construir el Porsche 935 definitivo. Se trataba de un proyecto en el que no se reparó en gastos, en colaboración con la empresa especialista en coches de competición FABCAR. El director de la compañía Dave Klym, puso a la cabeza del proyecto a su ingeniero jefe Lee Dykstra, muy conocido en el mundillo por sus laboriosos trabajos en vehículos IndyCar o NASCAR.

El equipo contaba con una dilatada experiencia en torno a los Porsche 935. En 1978 habían gestionado el JLP1, un chasis que compitió tanto en la categoría IMSA GTX destinada a los coches de Grupo 5, como en la Trans-Am de 1979, donde logró frecuentes victorias. Aquel chasis quedó destruido tras sufrir un accidente, lo que dio lugar al JLP2 de 1980. Este no era más que un KREMER 935 K3 modificado que adoptaba la misma librea que su predecesor. Un año más tarde entraba en escena el evolucionado JLP3, dotado de un nuevo chasis tubular diseñado y construido por GAACO, en el estado Georgia. Este coche fue el punto de inflexión para que John Paul Sr. decidiese dar el salto y construir el Porsche 911 más veloz y sofisticado del mundo.

 

 

El nuevo JLP4 partía de un monocasco de aluminio que portaba un flat-six turbo de 3.2 litros. A diferencia de las prácticas habituales de Porsche, este motor se ubicó en la sección central trasera, lo más ajustado posible hacia del centro chasis. En colaboración con la máxima eficiencia en lo que al reparto de pesos se refiere, la transmisión fue alojada del revés, adoptando así una posición más baja y por tanto, reduciendo el centro de gravedad del vehículo. De este modo se podría decir que en base a estas cualidades, entre otras tantas, como un trabajado efecto suelo, este era prácticamente un vehículo GTP adornado con una carrocería de Grupo 5. Al rededor de 840 cv se congregaban en torno al revisado Flat-Six de 3.2 litros tipo 930/80, dotado de inyección mecánica Kugelfischer, de una presión de sobrealimentación de 1,2 bares y gestionado mediante una caja de cambios de 4 relaciones para un conjunto de tan solo 995 Kg. Con estos números no es difícil vaticinar que el coche fue todo un éxito. Logró algunas victorias desde que fuese puesto en la pista, eso sí, con la premisa de verse aún en el preámbulo de la categoría GTP, en la que ciertamente los vehículos todavía no garantizaban su máximo potencial.

 


El Porsche 935 JLP3 logró hacerse con nueve victorias entre 1981 y 1982, desvelando de este modo la trayectoria a seguir para materializar el brutal 935 JPS4.


 

A simple vista sobre el estilizado cuerpo se aprecian las protuberantes labores aerodinámicas. Los laterales, que ahora se fundían en una superficie plana de un extremo a otro, permitían sellar el efecto suelo a través de su parte inferior totalmente plana, la cual concluía en el efectivo difusor trasero. John aseguraba la complejidad que supuso remodelar esta carrocería al más puro estilo Moby Dick, subrayando la gran cantidad de trabajo efectuado en el túnel de viento. Y es que el coste del proyecto ascendió a más de 750,000 dólares de la época, triplicando el precio en el que entonces estaba tasado un Porsche 935 K3 de KREMER Racing. Esta desorbitada cantidad podría justificarse con las 3.600 horas de intenso y minucioso trabajo que fueron necesarias para que el coche fuese completado.

 

 

El equipo JLP, con sus conductores alternándose entre el propio John Paul y su hijo John Paul Jr, lograba hacerse con la victoria del campeonato IMSA 1982, aunque es justo decir que aquel fue un triunfo en el que contribuyeron varios coches del equipo, como el Porsche 935 JLP3, un Lola T600 y por supuesto nuestro protagonista, que obtuvo dos victorias en la temporada, que incluían los eventos de Brainerd y Portland.

A partir de 1983 los prototipos GTP explotaron y su extraordinario rendimiento eclipsó a los legendarios Porsche 935, que ya veían de cerca el ocaso de su carrera. Era el fin de una dinastía, también sentenciada en el viejo continente por los vehículos del Grupo C. Porsche construyó un honorífico sucesor que se vio involucrado en ambas categorías: el 956, y su ulterior, el 962. Modelos ahora convertidos en leyenda que en su día lograron acaparar un palmarés equiparable al del Porsche 935.

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