Home Competición Peugeot 405 Mi16 Supertouring, Dwayne Bewley y AMP Bathurst 1997. Una gran historia, con un gran final.

Peugeot 405 Mi16 Supertouring, Dwayne Bewley y AMP Bathurst 1997. Una gran historia, con un gran final.

written by Héctor Jáñez 7 septiembre, 2020
Peugeot 405 Mi16 Supertouring, Dwayne Bewley y AMP Bathurst 1997. Una gran historia, con un gran final.

Me atrevería a atestiguar, aquí, ahora, que el Peugeot 405 es uno de mis turismos favoritos. Al menos puedo decir que es el coche francés que más atención me ha robado, desde mi temprana iniciación en el mundo del automóvil, cuando entonces no ambicionaba otra cosa que coleccionar miniaturas de Burago y Majorette, para a posteriori, intercambiarlas o propiamente, como buen niño, terminar desmantelándolas. Gracias a la infinidad de artículos, miniaturas, curiosidades, cromos y coleccionables que he ido absorbiendo a lo largo de los años sobre el modelo, hoy disfruto de muchos de los pedacitos que componen su historia. Y no me refiero solo a su curriculum comercial como tal, si no a todas sus intervenciones en las distintas bifurcaciones que comprenden al sector.

Los Peugeot 405 de carreras son para mí, especialmente encantadores. Agresivos, muy positivos en pista, con una mecánica muy enérgica, cuyo principal aval era una fiabilidad ligada a un dilatado régimen de giro. Ironías del destino que precisamente en la historia aquí presente, algunas de estas cualidades no brillaron para abogar al icónico sedan galo.

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Este 405 Mi16, es una unidad que previamente participó en el Campeonato Británico de Turismos. Patrick Watts fue el dueño de la cabina, capitaneado por el TOTAL Team oficial de Peugeot. La llegada del 406 un año después, provocó que la mayoría de los 405 oficiales se desecharan para servir a los ilimitados equipos privados que se instalaban en las divergentes categorías de turismos, extendidas a lo largo del mundo. El piloto Mike Quinn, quien en 1994 importó para el Campeonato Australiano de Turismos algunos de los primeros Peugeot 405 de carreras, continuó con sus prácticas comprando dos unidades en 1996. Ésta era una de ellas, y frente a la número dos, se presentó potencialmente bastante más rápida.


La llegada del equipo Fastway Couriers, dio un giró total al rendimiento y los resultados del 405 en Australia.


Desde su aterrizaje en Oceanía, los Peugeot 405 habían participado, además de en el campeonato nacional, en diferentes pruebas especiales de resistencia, como el famoso Bathurst. Aquellos coches, siempre se vieron en una lucha continua por mantener el ritmo de otros vehículos oficiales, ya que sin un soporte titular, como era habitual en las unidades privadas (salvo rara excepción), el rendimiento era visiblemente inferior.

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Giovanardi, Ayles y Baldi junto al Peugoet 405 Mi16, durante una de las promos del Campeonato Italiano de Superturismo 1993.

En 1997, la gestión del coche pasó a Peugeot Starion / Fastway Couriers, y fue una época en la que su actividad disfrutó de un ascenso notable, tanto en calidad de trámites, como de resultados. Progresos que quedaron patentes cuando el 405 logró clasificarse en Bathurst, con un tiempo mejorado con respecto al definido un año después por los 406, más tecnológicos.

1997 también trajo consigo el AMP Bathurst, la primera carrera organizada tras fragmentarse el ARDC —Australian Racing Drivers Club— , y la V8 Supercars. La polémica división limitó la inscripción del evento a la categoría Supertouring de 2.0 litros. A pesar de todo, aquella fue una carrera para recordar, uno de los eventos australianos de los que mejor recuerdo guardo. Y es que tengo la suerte de contar con la joya en concreto, agregada a mi colección personal de audiovisuales. La disfruto muchísimo cada vez que la veo, y siempre la recomiendo con toda vehemencia.

El evento lo conquistaron los hermanos Brabham, con un BMW 320i oficial de BMW Motorsport, a pesar de que, inicialmente Paul Morris y Craig Baird cruzaran la línea de meta en primer lugar, y a la postre, fueran descalificados por incumplir la normativa del reglamento, que obligaba al cambio de piloto tras tres horas máximas de conducción.

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El punto álgido de la historia se manifiesta al final del evento, donde Dwayne Bewley ocupó las portadas nacionales del día después. Le habían proclamado, “el héroe del pueblo”. A punto de finalizar la carrera, y habiéndose entre los 10 primeros puestos, Bewley estaba al volante del Peugeot 405, en concreto, descendiendo por *Conrod Straight, momento en el que el motor alcanza su máximo régimen de giro. De pronto, todos los chivatos de avería del cuadro comienzan a lucir simultáneamente. El piloto, invadido por la frustración, da el mensaje por radio: “no tenemos presión de aceite“. El director de equipo, Paul Grimm, envía instrucciones a Bewley, indicando que intente continuar despacio, sin exigir rédito alguno al pedal derecho. En el ocaso de Conrod, vislumbrando la entrada a *The Chase, el motor XU10 se para. Con la propia inercia, Bewley consigue llegar hasta el puente, una posición que le permitía ver a lo lejos la línea de meta, así como la puntuación de vuelta. Abrumado por la situación, en un último reclamo de esperanza, el piloto decide esperar unos segundos a que el motor descienda su temperatura, para a continuación tratar de arrancarlo. Su dedo en el pulsador de arranque no surte ningún efecto, los componentes móviles de la mecánica no dan señales de vida, definitivamente, el motor ha muerto.

Cuando parecía decidido a empujar su coche hacia el pit lane, Bewley imaginó que podía alcanzar la línea de meta empujando su 405. Según contó el propio Brewley, se trataba de un último esfuerzo compensatorio al equipo, tras todo el trabajo duro que había habido detrás. En la última recta, a escasos metros de la línea de meta, Dwayne Bewley empuja con gran ímpetu el Peugeot 405 Fastway Couriers, primero tirando desde el lateral, a través de la jaula antivuelco, —cosa que debió parecerle inviable, ya que aún sin apreciarse a simple vista, hay una ligera pendiente ascendente—, y a la postre, desde la parte trasera del vehículo, momento en que el público enloquece entre gritos y aplausos de ánimo en su honor. La fatiga en el piloto era patente, estaba recibiendo más atención que los propios ganadores, y una vez el paragolpes del 405 hubo penetrado en la línea de meta, el sufrimiento se desvaneció. Habían terminado la carrera.


Conrod: Nombre que se le otorga a la prolongada recta del trazado de Mount Panorama, circuito por excelencia donde se celebra el evento de Bathrust desde hace casi medio siglo. Ésta es sin duda, la sección más rápida del circuito, en la que algunos vehículos del Grupo A, como el Ford Sierra RS500 o el Jaguar XJS de TWR, en su día registraron velocidades de casi 300 Km/h.


The Chase: Curva rápida a la derecha, que se añadió al trazado de Mount Panorama en 1987 para interrumpir la prolongada recta de Conrod Straight, en orden del cumplimiento del reglamento FIA, que exigía que una recta no excediera los 1.200 metros.


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