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Pegaso-Sava J-4 1100. Leal e incansable compañero.

written by Héctor Jáñez 9 octubre, 2017
Pegaso-Sava J-4 1100. Leal e incansable compañero.

Por Héctor Shavershian.

No se a vosotros, pero a mí personalmente, recordar los vehículos comerciales de hace ya más de cinco décadas, me llena de nostalgia además de otras muchas sensaciones espléndidas. Aquella fue la representación más noble hasta la fecha, de esta pequeña porción de la automoción que, en la actualidad, ha pasado a ser imperceptible por mi paladar, gracias en parte, a unos pretextos más que obvios; las furgonetas y otros vehículos industriales contemporáneos, carecen completamente de estilo y de alma propia. Sólo los camiones, conservan aún la garra que siempre caracterizó a los auténticos colosos de las carreteras, postergando el sector del transporte a un lugar de exclusivo servicio. Y lo sé, sé que ese fue realmente el cometido para el que fue concebido este tipo de vehículos, pero corregidme si me equivoco; antes, los vehículos industriales además de hacer su trabajo, ofrecían una horquilla de satisfacción mucho más profunda.

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Para conocer a fondo el origen de nuestra hermosa protagonista, debemos hacer un largo viaje hasta el Reino unido, y situarnos en la época en la que el grupo Bristish Motor Corporation comenzó a producirla bajo la denominación Morris J-4 y Austin J-4. Por aquel entonces, las mercancías se arrastraban mediante un bloque gasolina de 1,6 litros que lograba ponerse a 100 Km/h y un diésel de 1,4, transferido de los Austin Cambridge y los Morris Oxford que rendía unos exiguos 40 cv.


Su longitud, que superaba los 4 metros, posibilitaba un espacio interior para nueve pasajeros y todo su equipaje. Etiquetado como microbús, el J-4 era ágil, montaba un buen equipo de frenos y sus prestaciones eran un símil de las berlinas diésel de su época.


-Primer contacto.

En 1960, la compañía vallisoletana Sava pactaba un consorcio que permitió la producción bajo licencia de distintos camiones de tamaño medio y reducido. Aquellos vehículos, sellados como Sava-Austin, recorrieron las carreteras de nuestro país procurando sus servicios hasta bien entrados los revulsivos años 80. Aquel consorcio con los ingleses había funcionado a las mil maravillas, y con el desarrollismo económico a la vuelta de la esquina, la gerencia de Sava vio factible importar de Inglaterra la producción de la furgoneta J-4. Aquel era el producto perfecto. El producto que la España de los 60 comenzaba a demandar para la infinidad de servicios adyacentes a una economía que, parecía estar en pleno despliegue. Y además de todo lo mencionado, el éxito y la demanda del motocarro había encauzado un inminente declive, y las furgonetas mixtas y furgones comenzaban a disputarse el futuro del transporte español.

fabrica sava

– El nacimiento de la J-4 Española.

Por entonces, la competencia en el sector del transporte ligero había estallado con polivalentes alternativas como el Citroën 2CV AK 400. Una apuesta más limitada, pero en muchos de los casos suficiente, muy económica y práctica. En 1965, tras adquirir la licencia de producción, salieron las primeras unidades J-4 de la planta vallisoletana de Sava, y fue entonces, cuando los 850 Kg de capacidad de carga y su generoso equipo mecánico, comenzaron la conquista del sector del transporte ligero. Y no sólo eso. La J-4 se ofrecía con una gran versatilidad estructural que afectaba a la apertura de sus puertas, pudiendo elegir entre la abertura clásica o corrediza.


A partir de 1972, la J-4 pasó a incorporar la caja de cambios del SEAT 124.


Hasta 1968, la J-4 había sido impulsada por el motor diésel BMC de 40 cv, un bloque que a partir de aquel año cambiaría su apelativo por el de Sava y pasaría a ofrecer 46 cv. Fue durante ese mismo año, cuando la compañía ENASA se hacía con el control de su antagonista Sava. La empresa española dedicada a la fabricación de vehículos industriales, se apropió de las instalaciones pucelanas de Sava, heredando el J-4 para su inmediata incorporación a su catálogo propio y ejecutando al resto de camiones Sava que habían competido contra sus productos.

1982_Pegaso J4-02

Los 70 fueron sin duda, la década más transcendental para nuestra protagonista. La transmisión del SEAT 124 fue un generoso regalo que, agilizó la respuesta y los desarrollos de su discreto motor diésel. Al mismo tiempo, el cese de producción del modelo en Inglaterra, dejaba a ENASA con la producción en solitario de la J-4, situación que aprovechó para intervenir con un importante lavado de cara. La gran calandra negra, presidida por el autoritario caballo Pegaso, se acompañaba de unos nuevos faros rectangulares y nuevas luces de posición e intermitencias. En la parte superior, un considerable anagrama de Sava en la parte izquierda terminaba de personalizar el nuevo frontal, el cual se apellidaba mediante la denominación comercial 1100 expuesta en el lado opuesto.

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En 1979 y 1984, la J-4 volvía a presumir de renovaciones estéticas.

– 1974 y 1989, nueva cara.

En los años 70, la J-4 estaba en pleno apogeo, gustaba, funcionaba muy bien y era un producto económico con el que desempeñar a la perfección las labores del español medio. Actualizar su aspecto era algo que impulsaría de nuevo sus ventas y aseguraría su permanencia en el mercado por unos años más, y así fue. En 1974, los excéntricos limpiaparabrisas, situados en la parte superior de la luna delantera, se reubicaron en la posición tradicional, a la vez que recibía un nuevo diseño para el salpicadero. En una época de escasos cambios, las nuevas tapicerías y un salpicadero forrado con materiales plásticos, eran los cambios estéticos más expresivos, junto a unos nuevos indicadores que, en esta ocasión, adoptaban también la clásicas formas circulares. Lo más significativo en este facelift, fue el rebautizo del modelo, que ahora adoptaba los apelativos de 1100 y 800, en referencia al incremento de su capacidad de carga.


En 1984 volvería a adoptar una nueva caja de cambios de 5 velocidades y un tercer diseño de salpicadero.


Para 1982, todas las furgonetas producidas en las instalaciones vallisoletanas abandonaban la denominación Sava, para salir al mercado únicamente bajo el sello de Pegaso. Solamente dos años después, en 1984, la J-4 sufría su última operación estética, en la que las letras de Pegaso pasarían a ser protagonistas de su frontal, y los paragolpes metálicos y la zona baja del resto de su carrocería, pasaría a lucir en color negro y una delgada línea naranja adyacente. Un detalle que otorgaba cierta frescura y modernísmo al modelo. Junto a la nueva caja de cambios de 5 velocidades, su motor incrementaba en potencia hasta los 50 cv, detalles que impulsaron a la furgoneta a desenvolverse de manera más menuda y a reducir la pronunciada sonoridad de aquella tecnología diésel.

J4-1100-1

Peleó contra duros rivales. Las Avia 1000, las Ebro F-260 e incluso en las altas esferas las Mercedes MB100, trataban de menguar las prolongadas ventas de este héroe españolizado. Durante sus nada menos que 25 años de producción en la capital vallisoletana, la Sava J-4 ofreció además una gran variedad de carrocerías destinadas no sólo al uso laboral, si no con un enfoque más familiar y de ocio. Difícil o imposible es ya cruzarse con una de estas maravillas, y que pueda evocar alguna de las miles y entrañables escenas de infancia que protagonizó. En su lugar, vemos infinidad de Citroën Jumper o de Opel Vivaro, modelos fríos y distantes que circulan acremente sin ningún tipo de identidad. Como hemos cambiado..

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