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Opel Calibra Zakspeed ITC 1996. Porque todos tenemos una debilidad.

written by Héctor Jáñez 3 marzo, 2018
Opel Calibra Zakspeed ITC 1996. Porque todos tenemos una debilidad.

La llegada de la ITC en 1996 trajo consigo varios detonantes. El primero fue el abandono de la competición por parte de BMW, quien había sido uno de los tres pilares principales durante el germen de las carreras de turismos en Alemania. Después vino una maraña de presupuestos y normativas,  que bien podrían calificarse como las más locas de la historia. Había dado comienzo la era ITC; la super efímera versión internacional de la eidética DTM. Aquella fue temporada de infarto, donde nadie conocía las ventajas y el título se disputó con uñas y dientes hasta en el último piano. Sobre las reglamentaciones de la Clase 1 de la FIA, se intentó cursar una nueva serie de superturismos que se vio reducida a un singular tridente de viejos camaradas: Mercedes-Benz, Alfa Romeo y Opel, que con su Calibra había principiado cierta prerrogativa en las carreras alemanas —así como en Sudáfrica con los Owen Ashley— y quería seguir ascendiendo hacia la cima.


Los infranqueables Mercedes C- Class W202, Alfa Romeo y sus idílicos 155 y Opel con el impetuoso Calibra, conformaban las parrillas de la ITC en 1996. Que quede de manifiesto, no hizo falta más.


9429120872_94ca99befe_bUna de las normativas más sobresalientes retribuía a la distribución de mecánicas. Mientras que en otra época era el propio fabricante quien tenía la obligación de motorizar a su vehículo de carreras, ahora, los motores podían ser suministrados por cualquiera de las firmas pertenecientes a su mismo grupo automovilístico. Es decir, Opel tenía abierto un mundo de posibilidades dentro de General Motors, mientras que Alfa Romeo tenía en su menú los privilegios de Ferrari o el auxilio de Fiat en el peor de los casos. Por si fuera poco, las transmisiones se liberaban de los costes de producción, eso sí, quizás como los últimos resquicios de cordura, los motores mantenían la barrera en los 6 cilindros.

Se estaban viviendo momentos en los que los equipos se frotaban las manos. Eso sin tener en cuenta los presupuestos claro. Los obstáculos aerodinámicos desaparecían en gran medida, de manera que, desde la monotuerca de las ruedas hacia abajo, todo valía, incluidos elementos activos. Y a los hechos me remito, viendo el importante salto de agresividad que exhibían las unidades de aquel remoto 1996.

ABS, tracción integral, diferenciales electrónicos ¡y hasta control de tracción! Todo estaba permitido. ¡Una locura!

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Los chicos de SpeedHunter nos mostraron hace ya algún tiempo lo que fue un proyecto de alto secreto, destinado a una temporada 1997 que nunca llegó. Este era un Opel Calibra fabricado en puro carbono crudo. Por supuesto como nos ocupa, obra de Zakspeed.

Aquí es donde entra en escena Zakspeed. A muchos os resultara un nombre de lo más familiar, pero a los que no, intentaré poneros en situación. Este equipo de carreras alemán forjado por Zakowski a finales de los 60, durante décadas ha estado involucrado en varias disciplinas de competición, —incluida la fórmula 1— en las que ha preparado los vehículos de carreras más escandalosos de las últimas décadas. En definitiva: pura agresividad de alto rendimiento. Dicho esto, el Calibra fue uno de sus pacientes durante la breve ceremonia del ITC. El Team Joest Racing y el Team Rosberg se hicieron cargo de los demás Calibra de la parrilla, mientras que el equipo de Zakspeed cobijaba en sus filas el trío de pilotos alemán Klaus Ludwig, Volker Strycek y Uwe Alzen.

Una temporada. Solo una estación duró la vigencia de la ITC.

7437086_origLos ITC se habían convertido en monstruos cuyo presupuesto era equiparable al de los equipos de fórmula 1. Un disparate. Eso sí, además de la manga ancha que inusitadamente concedió la FIA, la temporada concentró a los pilotos más célebres que habían dado las carreras de turismos. Imagínense a Bernd Schneider, a Klaus Ludwig, a Hans-Joachim Stuck, a Nicola Larini, o a Manuel Reuter, todos ellos a bordo maquinarias ferozmente semejantes, peleando por ser el primigenio vencedor de una recién estrenada competición. Una auténtica fiesta motorizada.

Pero 1996 fue un espectáculo que, irónicamente, nunca llegó a reproducirse en la temporada de 1997. Mercedes decidía que los presupuestos eran demasiado abusivos y anunciaba su retirada, y el sustento de toda la repercusión mediática para tan solo dos fabricantes era inviable. En consecuencia, la ITC quedaría archivada para siempre con un único vencedor: Manuel Reuter y su Opel Calibra Cliff del Team Joest Racing.

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Klaus Ludwig provando el Calibra Zakspeed en Estoril. ITC 1996.

Los chicos de Zakspeed no fueron los ganadores de aquella edición. Ni siquiera consiguieron un puesto significativo en la general, si bien Ludwig terminaba en 7º lugar, Uwe Alzen en 8º y Strycek se desplomaba al puesto 32º. Con todo, fueron mi equipo predilecto, y sus Calibra los más llamativos para la candidez de un chaval de 12 años. Ya sea por el apego que siempre me han suscitado los coches de Zakspeed, como los bestiales Capri Turbo Grupo 5 o el idílico MKII DRM 1977, o bien por el simple concepto de atracción, mi Calibra siempre será el Zakspeed.

La unidad que tuvo la suerte de analizar la gente de Speedhunters es de otro mundo. Como una bestia condenada a la eterna cautividad y que nunca llegó a ser liberada, este monstruo de carbono reúne las paradisíacas líneas del coupé de Rüsselsheim en una sola pieza. Sin divisiones, nítido, agresivo y con una nueva aerodinámica que llevaba su agresividad al último nivel. Como referencia tomaba el C25XE de 6 cilindros en V a 90º, del que Cosworth se encargó de evolucionar de los 170 cv originales, hasta una bestia de carrera corta que declaraba 420 cv a nada menos que 11.650 rpm. Aquel coloso fue diseñado y ensamblado según los principios de la F1. Pero ese poderío fue destinado a Opel Calibra anteriores. Para la nueva temporada 1997, Zakspeed tenía un nuevo AS en la manga.

zakspeed-calibra-4x4-31-of-38Por razones obvias, Cosworth se decantaba por el bloque KF que equipaban los Opel Monterey. Este mantenía unas especificaciones equivalentes a las del C25XE, con la diferencia que se erigía sobre una V de 75º. Alimentado mediante un sistema de inyección electrónica BOSCH Motronic MS 1.9. y con una relación de compresión de 12.5:1, la mecánica alcanzaba los 500 cv a 11.650 rpm y unos 310 Nm a 9.000 vueltas. ¿Os imagináis los límites? Para mí es difícil de contemplar.

En definitiva, no quería meterme en harina con demasiados datos técnicos que no fuesen los esenciales, para comprender de que pasta estaban hechos en Zakspeed. Para mí fue uno de los coches de carreras más espectaculares que se vieron sobre la pista. Al menos para mis inocentes 12 años. Lo peor de esta historia es que este ‘Carbon Monster’ jamás llegara a cumplir su cometido, porque estoy enteramente seguro de que en 1997 hubiera sembrado el pánico en las parrillas. Aunque también estoy seguro que en Mercedes-Benz y en Alfa Romeo tampoco se hubieran quedado mirando. ¿Qué nos hubieran dado si se lo hubiesen permitido? ¡Qué grandes incógnitas! Espero que disfrutéis tanto como yo con este, mi pequeño homenaje particular a mi Calibra favorito. ¿Cuál es el vuestro?

 

Fuente: Imágenes de speedhunters

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