Home Competición Nunca un segundo puesto eclipsó tanto al campeón. Mercedes 300 SEL 6.8 AMG. 24 horas de Spa-Francorchamps 1971.

Nunca un segundo puesto eclipsó tanto al campeón. Mercedes 300 SEL 6.8 AMG. 24 horas de Spa-Francorchamps 1971.

written by Héctor Jáñez 2 enero, 2018
Nunca un segundo puesto eclipsó tanto al campeón. Mercedes 300 SEL 6.8 AMG. 24 horas de Spa-Francorchamps 1971.

AMG se ha convertido en una división sumamente importante en la industria de la automoción. Con superproducciones del nivel del CLK GTR o el SLS, los de Affalterbach se han ganado una plaza vitalicia en el panteón de los más ilustres para competir con las más altas esferas de la tecnología. Ya es prácticamente imposible vislumbrar las diferencias entre los términos y las posibilidades de un AMG y los de un Ferrari o un Porsche. Todos ellos son productos de élite con un alto rendimiento al alcance de solo unos pocos. La moraleja de este éxito es que nadie nace aprendido, y hasta llegar a donde está hoy, la famosa división alemana comenzó sus andanzas por las preparaciones en un viejo molino asentado en la localidad de Burgstall. Como la gran mayoría, fueron unos comienzos difíciles que ineludiblemente están muy relacionados con la bestia que encabeza esta entrada.

Mercedes-Benz-300-SEL-63-AMG-Gear-Patrol-Ambiance-21Aunque la ocupación de AMG en el mercado actualmente se centre en la producción de superdeportivos de calle, sus orígenes se deben en exclusiva a la competición. Fue a comienzos de los años 70 cuando las carreras de turismos estaban dominadas por potentes coupés de ajustadas cotas. El uso de un sedan en la competición era prácticamente una utopía, básicamente porque las enormes carrocerías de este tipo de coches se nutrían con importantes cantidades de acero pesado. Eran coches destinados a largos viajes de ensueño y fuera de aquel cometido, se mostraban torpes y pesados.


El ganador del Campeonato de Turismos Alemán de 1965, fue diseñado y elaborado en el garaje de Hans-Werner Aufrecht.


Los ingenieros fundadores de AMG, Hans-Werner Aufrecht y Erhard Melcher, pretendían reavivar las ganas de Mercedes por introducirse en la competición. El accidente de las 24 Horas de Le Mans en 1955 aún estaba a flor de piel, y la marca era reacia a toda invitación o sugerencia que tuviera que ver con las carreras. Bajo el pesimismo de la situación, estos dos ingenieros que trabajaron para el departamento de competición de la marca de la estrella, deciden ponerse a trabajar por su cuenta en el propio garaje de la casa de Aufrecht.

Halbes Jahrhundert Driving PerformanceEl éxito no tardo en llegar, y con un Mercedes 300 SE modificado en el mismo garaje del ingeniero alemán, el dúo mágico se corona como el más rápido del Campeonato de Turismos Alemán. Con el éxito llega la fama, y los pedidos de pilotos privados y clientes particulares para modificar sus vehículos, comenzaban a saturar el garaje de Aufrecht. Es en este punto cuando se inicia el periodo del viejo molino de Burgstall, una mudanza que se instituye definitivamente como AMG.

Ahora retrocedemos hasta el 25 de julio de 1971. Bajo el sol abrasador belga están a punto de comenzar las 24 horas de Spa-Francorchamps, y AMG hace aparición con un gigantesco monstruo rojo decorado para la ocasión. En pocos minutos, será apodado cariñosamente como Rote-Sau ‘el cerdo rojo. Se trata de un Mercedes 300 SEL 6.3 de 1970, aunque nadie sabe lo que esconde en sus entrañas ni el porqué de su atronadora voz. Si había algo seguro aquel día, es que de aquel cóctel de desconcierto e incredulidad, lo último que se esperaba era una actuación competente por parte del Rote-sau. Pero se equivocaron. Aquel monstruo rojo de 5 metros terminaba la carrera en segunda posición, y además, se hacía con el liderazgo de la categoría de vehículos más de 3.0 litros


En su versión de calle, equipado con el V8 de 6.3 litros, se convirtió en el sedan más rápido del mundo. Era el patrón perfecto para volver a dar el salto a la competición.


0a9807fd409596857ab8285a93b7fcd5.jpgA finales de los años 60, la propia Mercedes ya había puesto sobre el trazado de las Ardenas tres ejemplares 300 SEL armados con un V8 cuya cilindrada ascendía hasta 6.8 litros, pero en aquella ocasión se mostraron lentos y torpes. Y para recalcar aún más el desastre, el pronunciado peso de los ejemplares pareció influir en un serio problema de desgaste y adaptación de neumáticos. Por entonces, la FIA prohibía equipar neumáticos más anchos y la adaptación de pasos de rueda, de manera que Mercedes recogió su equipo y volvió a casa.


Detalles de locura sin igual. El cerdo rojo salía a competir con el equipo de frenos de fábrica. En AMG pensaban que las rectas y curvas rápidas del trazado belga serían suficientes para su refrigeración.


El fracaso previo de Mercedes no influenció para nada en las intenciones de AMG, y en 1971 ponen sobre la pista al famoso cerdo rojo. Siguiendo el patrón original, la cilindrada del V8 también se llevó hasta los 6.8 litros para ofrecer 427 cv a 5.500 rpm. Todos los componentes del bloque fueron reforzados y el par motor ascendía hasta 600 Nm. La cuestión es que a pesar del gran salto potencial que había dado el modelo, nadie apostaba por sus resultados frente a los livianos Alfa Romeo GTA, los Alpina de BMW o los Ford Capri RS. Era un coche que a pesar de la gran dieta de AMG, seguía pesando una tonelada y media, y eso era una cifra muy poco atractiva para un turismo de carreras.

22_Mercedes_Benz_300_SEL_6_3_2A pesar de sus idiosincrasias aquel Mercedes 300 SEL 6.8 hizo historia. Todos los medios se hicieron eco de la noticia: el enorme sedan rojo por el que nadie apostaba había conseguido el segundo puesto en las 24 horas de Spa-Francorchamps. Las televisiones y radios no paraban de mentar al Rote-sau. Fue una apuesta arriesgada, y triunfó. Inicialmente el paciente había sido adquirido por AMG en el mercado de segunda mano. Era una unidad de 1970 que de serie ya ofrecía 250 cv y hacía un 0 a 100 Km/h en 7,4 segundos.

Lo mejor a la hora de valorar el coche es la falta de atención que sufrió el conjunto en general. Vale que AMG había elaborado muy bien todo el grupo propulsor, pero a nivel bastidor e incluso adaptativo, el vehículo estaba prácticamente de fábrica. Mantenía los frenos de serie así como la suspensión neumática, y sus interiores seguían dotados del salpicadero completo y los paneles de las puertas. Un detalle que por otro lado me apasiona. ¿Puede ser este el origen del sleeper? La cuestión es que la falta de tiempo, pero sobre todo de medios, no permitió a AMG —una compañía que por entonces aún estaba en pañales— perfeccionar el modelo de carreras. Y con todo se coronó.


Bastidor e interiores prácticamente de fábrica. Solo sus baquets y la jaula de seguridad nos indican que este vehículo se destinó a la competición.


AMG-Mercedes-S-Klasse-300SEL-6.3-Race-Car-W109-Photo-06Tras la carrera Mercedes negó toda relación con el modelo, asegurando que no habían tenido nada que ver con su desarrollo y que la competición seguía sin entrar dentro de sus planes de futuro. Nadie lo diría cuando el mismo Erich Waxenberger, uno de los ingenieros más importantes de Mercedes en aquel entonces, junto a varios mecánicos de la marca, fueron vistos en el box de AMG durante la celebración del evento. En cualquier caso, el 300 SEL 6.8 de AMG conseguía situarse en segunda posición tras salir quinto, y durante su actuación sobre la pista se ganaba su apodo; el cerdo rojo. Había conquistado las Ardenas. Ese año el ganador fue el Ford Capri RS 2600 pilotado por Dieter Glemnser y Alex Soler-Roig, pero nunca un segundo puesto había eclipsado tanto al campeón.

 

Fuente: motorpasion

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