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Nigel Mansell corriendo en la BTCC. Una etapa agridulce. 1998

written by Héctor Jáñez 11 enero, 2021
Nigel Mansell corriendo en la BTCC. Una etapa agridulce. 1998

 

La temporada 1998 del campeonato británico de turismos, más conocido como BTCC, se presentó avalada por un frenesí sin parangón. Un ex-campeón de Fórmula 1 y de Indycar tomaría un puesto en la parrilla para hacer algunas apariciones estelares en una serie que, probablemente se hallaba en la cúspide de sus memorias. Se trataba del campeón británico Nigel Mansell.

En tiempos pretéritos, Mansell ya se había estrenado en la categoría de turismos. Fue en 1993, durante la celebración del Toca Shootout en Donington Park. En aquella carrera, dicho sea de paso, no tuvo demasiado éxito. Se trataba de un evento al margen del campeonato que se convirtió en leyenda gracias al espectáculo ofrecido por todos los participantes, así como a la propia complejidad de la carrera. En la vuelta 25, Nigel Mansell, que pilotaba un Ford Mondeo Si oficial, se precipitó al alcanzar Old Hairpin, lo que provocó una salida de pista que terminó en un impacto contra el muro de hormigón del puente a 200 Km/h. Por suerte el piloto no sufrió lesiones graves y el accidente se quedo en una legendaria anécdota para las carreras de turismos.

 

 


Nigel Mansell se proclamó campeón del mundo de Fórmula 1 en 1992 y campeón de la Indycar en 1993.


 

En 1998 el equipo oficial de Ford anunciaba que Nigel Mansell volvería a estar presente en la BTCC, esta vez compitiendo en 3 carreras oficiales. Al parecer, Ford había contactado con el piloto británico para que éste interviniese en las labores de desarrollo del nuevo chasis. Fue durante los procesos de desarrollo que el piloto propuso que a mayores intervendría en tres carreras oficiales, iniciándose en el complejo Donington Park.

Durante el primer fin de semana de pruebas la cosa volvió a complicarse. Al parecer, Donington ya no era un escenario que simpatizara con el campeón británico, que mientras realizaba algunos test con su Mondeo —ahora de segunda generación— fue alcanzado en la parte trasera por Mark Lemmer. El coche no sufrió daños considerables, pero el chasis requería cierto tratamiento y tuvo que ser trasladado a las instalaciones de West Surrey Racing, que entonces gestionaba el material oficial de Ford. Aquel parvo altercado no apaciguó la revolución que se congregaba en las gradas durante el fin de semana de la carrera. Era una campaña diferente, aderezada con una prima sin igual, y TOCA, se había encargado de darle la pertinente promoción a tal artificio.

 

Este es el resultado del Mondeo de Mansell tras ser golpeado por Mark Lemmer durante el primer test en Donington Park.

 

Tras meses de promoción y bullicio, por fin comenzaba la ronda 6 del campeonato, celebrada en Donington Park. Aquella carrera, a pesar de darse en el mes de junio, planteaba unas condiciones climatológicas bastante húmedas. En teoría, WSR había logrado un excelente set-up en los Mondeo para desempeñarse sobre suelo mojado. Will Hoy, uno de los integrantes del equipo oficial, previamente logró hacerse con la victoria en el circuito de Silverstone, que entonces se había visto castigado por un clima similar.

Durante la sesión de precalentamiento en la mañana del domingo, John Cleland quiso divertirse marcando territorio y “provocando” en cierto modo al campeón de F1. Llegando a Old Hairpin el piloto de Wishaw decide poner su Astra a la altura del Mondeo de Mansell y rozar deliberadamente su espejo retrovisor derecho. Teóricamente, ésta era una maniobra que se traducía como un saludo propio de los conductores de Supertouring, cosa que Nigel Mansell desconocía y que por consiguiente, en el pit lane acudió con cierto enfado a pedirle cuentas a Cleland. Al parecer, la cosa se quedó en una mera anécdota. Nigel no tuvo mejor suerte durante la carrera oficial. Su privilegiado tercer puesto en la parrilla fue desperdiciado por una mala salida que le relegó a la posición 8. Ahí no terminaba la cosa. Tras haber rodado unas escasas tres vueltas al trazado británico, Mansell empotraba su Ford Mondeo en la pared de neumáticos que limitaba la curva de Coppice. Sería Will Hoy quien volvería a salvar al equipo Ford, logrando un tercer puesto en la carrera y aseverando por segunda vez el excelente rendimiento de los Mondeo sobre asfalto mojado.

 


1998 fue un año de euforia especial en la BTCC, con Nigel Mansell como nueva atracción del campeonato.


 

 

El equipo tuvo que agilizar las labores de reparación para volver a poner en marcha el Mondeo de Nigel Mansell para la segunda carrera. El accidente en la carrera previa, había relegado al campeón del mundo al decimonoveno puesto de la parrilla nada menos, pero lo que sucedió a continuación fue para enmarcar. Hay quien dice incluso, que esta fue una de las mejores carreras de turismos jamás disputada en el campeonato británico.

Como se había previsto, el clima fue de mal en peor, hasta desatarse una lluvia frenética sobre el autódromo de Leicestershire. El temporal dejo fuera de servicio a algunos habituales del podio, como Alain Menu, Tim Harvey o Rickard Rydell. El caos del temporal, junto con las numerosas salidas de pista, provocaron la intervención del coche de seguridad. En tanto, otros vehículos realizaban paradas en boxes para su pertinente cambio de neumáticos. El cúmulo de adversidades dejó vía libre a Nigel Mansell para recortar posiciones, hasta el punto de que el campeón del mundo se hallaba en cuarta posición cuando se reanudó la carrera.

 

Nigel Mansell volvió a sufrir un tremendo accidente en la curva de Druids, sobre el trazado de Brands Hatch.

 

Una batalla campal se desató sobre el safalto cuando el coche de seguridad dejó vía libre. Los dos Nissan Primera GT lideraban la carrera en ese momento, con Anthony Reid a la cabeza y su compañero de equipo David Leslie siguiendo muy de cerca sus luces traseras. John Cleland intentaba conservar el tercer puesto, con un Mansell más agresivo que nunca pisándole los talones. Aquella fue posiblemente la vuelta más emocionante de toda la temporada. Una lluvia frenética hostigando el pavimento, la capacidad de los pilotos al límite, los motores acariciando la línea roja a cada momento y unos neumáticos que perdían adherencia en cada curva.

 


Varios pilotos protagonizaron una lucha encarnizada por recuperar puestos: Cleland y Mansell, Mansell y Reid, Cleland y Leslie. El público y los comentaristas estaban eufóricos


 

Según trascurría el tiempo, David Leslie se vio relegado a la cuarta posición, con Cleland y Mansell disputando rueda con rueda el primer puesto y un Anthony Reid que ya solo disfrutaba de una limitada ventaja. Un fugaz ataque de Mansell en la zona de Craner Curves le liberó de Cleland al mismo tiempo que superaba a Reid. ¡El campeón se había puesto en cabeza! Anthony Reid no estaba dispuesto a ceder el liderazgo y acariciaba en cada tramo el paragolpes del Mondeo número 55 de Mansell. Era una persecución furiosa, al límite. Cuando Mansell parecía que por fin estaba contra las cuerdas, la agresividad de Reid le llevó a perder el control de su Nissan en Coppice, estrellándose contra el muro de neumáticos. Mansell estaba en cabeza y aparentemente sin nadie que prontamente amenazase su posición. El público enmudeció.

 

 

Unos minutos más tarde las aguas parecían apaciguarse. Aunque Mansell había logrado cierta distancia con Cleland mientras el temporal azotaba con todo su énfasis, cuando éste cesó y la pista comenzó a secarse, el Vauxhall Vectra empezó a recortar distancias. Una mala maniobra del campeón en el puente, cedió el primer puesto al Vectra de Cleland. Mansell, que en ese momento comenzó a decaer y al parecer estaba teniendo algunos problemas con los frenos, fue perdiendo posiciones hasta que finalmente terminó la carrera en cuarto lugar. Al final del evento, los comisarios anunciaron una sanción para el campeón de F1, que al parecer, había adelantado durante la bandera amarilla. Esto le relegó definitivamente al quinto puesto.

Finalmente el vencedor de la carrera fue John Cleland y su Vauxhall Vectra. Todo un clásico en el campeonato británico, que lograba el aliciente de vencer a todo un campeón del mundo de F1. Irónicamente, aquella fue la última victoria oficial de Cleland en la BTCC.

 

 

 

Fuente: 1990sbtcc.

 

 

 

 

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