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Lancia Thesis. 2001-2009

written by Héctor Jáñez 17 noviembre, 2020
Lancia Thesis. 2001-2009

Siempre me he declarado un incondicional de los coches incorrectos. Con los años, este fetiche se ha ido propagando en dirección a los coches raros. Hablo de esos planteamientos automovilísticos que se suelen traducir mediante el cliché amor/odio. Ya sabes: “O lo amas o lo odias” Son coches que desde su nacimiento, son estigmatizados durante todo su trascurso por el mercado.

El Citroën C6, el Renault Vel Satis o el Opel Signum son algunas de estas insignias de extravagancia; diseños difíciles, incluso erróneos, que son bombardeados con dosis masivas de escepticismo por parte del público generalista. Al mismo tiempo, plantean muchísimas concesiones al conductor. Hablamos de desarrollos que parecían haber sido gestionados por ingenieros y diseñadores en estado de embriaguez, y eso en un automóvil es algo maravilloso. El Lancia Thesis es un claro ejemplo de este concepto, y por eso precisamente es un coche que me tiene enamorado. Eso, y que es un Lancia.

 

El Lancia Thesis fue la evidente apuesta de la directiva de Lancia, que pretendía abrirse paso entre las limitadas opciones del Segmento E premium, liderado por el Mercedes-Benz Clase E y su rival directo, el Audi A6. El sustituto natural del Kappa llegó al mercado de 2002, avalado por una buena cantidad de tecnología, empezando por un nuevo y propio diseño de chasis, que no compartía con ningún otro vehículo de la matriz italiana. Como aliciente, la directiva supo compaginar sus cualidades con un generoso porcentaje de ahorro con respecto al precio final en relación a la competencia.

Tratando de romper con los estándares del clasicismo que simulaban las grandes berlinas modernas, el Lancia Thesis se hacía notar mediante la excentricidad de su frontal. La iluminación delantera Bi-Xenon y las innovadoras tiras de LED para las ópticas traseras, eran una de sus mejores cartas de presentación. La riqueza del interior seguía la estela del refinado estilo italiano. Los enormes butacones de cuero, calefactables y con masaje, la abundancia de la madera barnizada de alta calidad sobre las inserciones del salpicadero y los cromados que tanto elevaron el nivel de acabado durante el inicio de los años 2000, definían tanto sus intenciones como el público al que pretendía demandar el último buque insignia de Lancia.

 

Su gama de motorizaciones se componía por los famosos motores modulares denominados Pratola Serra, un nombre que hace honor al municipio donde se ensamblan. Las versiones gasolina partían del bloque C de 5 cilindros, en configuraciones de 2.4 litros de aspiración natural, distribución variable y 170 CV, o un 2.0 litros con turbocompresor de geometría variable que rendía 185 cv. Liderando el catálogo estaba la versión con motor V6, de 230 cv, un mecanizado que ya todos conocemos por Busso. Todas las motorizaciones contaban con un cambio manual de 6 relaciones y en opción, el automático Comfortronic, éste último no disponible para la versión de 2.0 litros. Todas las versiones diésel partían del bloque sobrealimentado JTD de 5 cilindros y 2.4 litros, en configuraciones de 150, 175 y 185 cv. Potencia y par más que generosos para toda una gama de gasóleo que despuntaba por retener notablemente los consumos.

 


El Lancia Thesis actualmente sigue siendo una rareza de las carreteras, incluso en su país natal. De hecho, es un modelo que ni siquiera se comercializó en el Reino Unido.


 

El barco italiano gozó de una gran resolución dinámica, teniendo en cuenta sus cotas, con casi 5 metros de largo. El sistema de amortiguación variable, desarrollado por Sachs, y la conjunción de un subchasis para sustentar las propias suspensiones, le otorgaban unos valores de rodadura excelentes.

 

Los apéndices cualitativos que le hacían distinguirse de la jerarquía de los Peugeot 607, para colocarse en la de los Audi A6, eran algunos elementos tecnológicos que Lancia le otorgó como primicia. El control de velocidad por radar, el receptor que sustituía a la llave para el desbloqueo de las puertas o el freno de mano automático, que actuaba en todo momento en el que el coche se paraba, eran algunas de las marcas de personalidad del Thesis.

Nadar entre los clasificados de Internet es hoy en día todo un deporte de riesgo. Podemos toparnos con el mayor disparate del último semestre o bien, encontrar de golpe y porrazo el chollo que llevamos esperando toda la vida. Lo que es una realidad es que muchos de los vehículos de este corte, como el Lancia Thesis, suelen mantener de forma perpetua unas cotizaciones irrisorias. Son precios de derribo que no hacen honor ni al acabado ni a la propia calidad de servicio del coche. Mientras vehículos mucho más mediocres —los cuales no hace falta mencionar— presumen de unas cotizaciones que se alzan por las nubes, por “dos duros” tenemos la posibilidad de desplazarnos con toda la clase italiana de principios de siglo. En realidad, para algunos de nosotros, el vagar por un mercado tan unilateral más que un mal, ¡es una suerte!

 

 

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