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ESPECIAL NASCAR. PARTE 3.

written by Héctor Jáñez 20 julio, 2017
ESPECIAL NASCAR. PARTE 3.

Por Héctor Shavershian.

– Parte 3.

 

– ¿Cuales son las raíces de la NASCAR?


En los años 20, la NASCAR aún era una lejana e imposible aspiración que irónicamente, se materializaría gracias a las opresoras leyes del Tío Sam. En 1919 la ratificación de la Ley Seca en los Estados Unidos daba lugar a un vasco colectivo de conductores clandestinos destinados al tráfico de alcohol ilegal. Estos conductores, denominados viajantes, necesitaban vehículos con dos cualidades indiscutibles: velocidad y capacidad de carga. El correr más que la policía significaba ganar dinero, y con la Gran Depresión a la vuelta de la esquina, el riesgo era un precio muy asequible a cambio de un buen sustento.


Si te veían bajar de las montañas con un Ford del 39, todo el mundo sabía a lo que te dedicabas.


El transporte de alcohol ilegal se convirtió en todo un arte para pilotos y mecánicos. De hecho, en aquella época, ser un conductor clandestino era una profesión muy reconocida en las zonas rurales del sur de los Estados Unidos. Los maleteros iban hasta los topes de licores, y ninguno de ellos era legal, por lo que la situación puso de manifiesto el trucaje de los vehículos de calle. Las ideas caseras de los conductores y mecánicos transformaban los “coches del alcohol” en máquinas de alto rendimiento: endurecían los muelles para soportar más carga, perforaban los motores y fortalecían los rodamientos para circular por los sinuosos senderos de las montañas que ornamentaban el sur profundo.


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Escapar de los federales a través de senderos polvorientos no era tarea fácil, y mucho menos si tu coche llevaba una carga extra de 400 litros. Era una época en la que los alambiques se extendían por todos los rincones de las zonas boscosas, de manera que el trabajo como conductor clandestino sufría una demanda terrible y además, suponía un negocio muy rentable. Llegaban a ganar 200 dólares por noche durante siete días a la semana. Recordar, ahora estamos en los años 30.


Los viajantes escondían cubos de agua en los albores de las colinas para limpiar las ruedas de sus coches. Un coche limpio y sin rastros de barro no levantaba la sospecha de haber estado transportando alcohol por las montañas.


A finales de los años 40, los mecánicos y algunos pilotos que ya empezaban a labrarse un nombre, comenzaban a exprimirle todo el jugo a los coches más reconocidos de la época. En ellos, conseguían despistar a la policía a pesar de llevar una carga de hasta media tonelada de alcohol. Todo sea dicho, contaban con el aliciente de que las mecánicas eran mecánicas de verdad: robustas, sencillas y manejables. En pocos días los viajantes podían evolucionar sus V8 para conseguir potencias adicionales de hasta 40 y 50 caballos. Añadían uno o dos carburadores extras y para suministrar el combustible adicional, acoplaban un deposito suplementario. Se extirpaba el segmento inferior de los pistones y se perforaba el bloque, consiguiendo un motor cuadrado con un potencial extra más que interesante. Incluso llegaron a reforzar los apoyos del cigüeñal para soportar las inercias y roces que suponían aquellas modificaciones.


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Junior Johnson fue un reconocido transportista de alcohol que saltó a la fama por su habilidad como piloto tanto dentro como fuera de los circuitos.


Con el tiempo los pilotos comenzaban a rivalizar cuando estaban fuera de servicio. Presumían de sus coches y de las modificaciones que les procuraban llegar sanos y salvos a su destino. Los fabricantes de alcohol empezaron a apostar por sus conductores y las noches de concentraciones de carreras en los prados sureños comenzaron a formar parte del negocio. Conseguían atraer a multitudes a los campos. Se acondicionaban los prados, los coches competían y corría el alcohol desatando algunas peleas. A finales de los años 30 las carreras pasaron de clandestinas a profesionales. Los pilotos trabajaban como distribuidores de alcohol y los fines de semana competían en las carreras. La primera carrera de coches de serie de Georgia se corrió en un viejo hipódromo, este fue el origen de los circuitos en forma de ovalo de la NASCAR.


– La leyenda de Wender Oliver Scott:


Scott comenzó su carrera en los circuitos locales y en 1953 por fin lograba obtener su licencia NASCAR. Se convertía en el primer afroamericano que participaba en la competición. Debutó en la Gran Serie Nacional el 4 de marzo de 1961 en Spartanburg, California. En el 63 se proclamaba campeón en Speedway Park en Jacksonville, Florida, convirtiéndose en el primer piloto negro que ganaba una carrera de NASCAR.


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En el centro a la derecha, Wendell Scott y su mecánico portando el motor V8 de su Ford Galaxie #34 de 1965.


Cuando Scott ya llevaba tiempo compitiendo en las carreras, la sociedad americana por desgracia, aún estaba corrompida por los prejuicios raciales. Este motivo provocó que la inclusión de Scott en la NASCAR fuese un tanto particular. Se podría decir incluso, que fue por la puerta de atrás. El piloto natural de Virginia remolcó su coche de carreras hasta un evento local de la NASCAR, en el antiguo Richmond Speedway. Una vez allí pidió al administrador, Mike Poston, que le concediera una licencia para poder competir, y aunque Poston no era una figura importante dentro de la organización, sí tenía el poder de expedir licencias. Poston le advirtió a Scott que nunca antes un negro había participado en la competición, y que el suceso podría traerle problemas. Pero Scott estaba decidido a competir y Mike Poston no dudó en aprobar su licencia. Concluida la carrera, como era de esperar, los funcionarios de la sede de la NASCAR discreparon de la decisión y al enterarse de que Poston fue el responsable, se lo llevaron.


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Uno de los Ford Galaxie 34 de Wendell Scott en el Salón de la fama NASCAR.


La NASCAR alcanzaba su momento álgido en los años 90, donde la competición llegó incuso a Holliwood a través de un largometraje protagonizado por Tom Cruise, llamado Days Of Thunder (Días de Trueno).


– Una mujer decidida:


En 1937 nacía en Iowa una mujer que, a pesar de iniciar sus estudios de ingeniería aeroespacial en la Universidad de Michigan, terminó fuertemente ligada a los deportes del motor. Es sin duda, otra muestra de que la gasolina se lleva en la sangre, seas del genero, raza o clase que seas. Desde una edad temprana Janet Guthrie comenzó a sentir pasión por los coches, aprendió a conducir muy joven y se interesó en especial por las carreras. A los 25 años ya se había introducido en el mundo de la velocidad, compitiendo con un Jaguar XK 140 en las pruebas de la Sports Car Club of America.

Aunque en el 64 ya había ganado un par de carreras, no sería hasta los años 70 que Guthrie decidiera entregarse por completo al mundo de la competición. En 1976 se convertía en la primera mujer en participar en una carrera oficial de la NASCAR, la Winston Cup nada menos. A pesar de no conseguir grandes resultados, Janet logró competir en el evento más reputado de la competición, la Daytona 500.


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Janet Guthrie y su Chevrolet Chevelle Laguna 68 en Daytona Speedway, 1977.


¿Sabías que hasta el año 2012 no se comenzó a utilizar la inyección electrónica en los motores de NASCAR?


– La tragedia de Neil Bonnet:


Durante dos décadas nada menos, Neil Bonnett compitió en la máxima categoría de los stock cars. Su mentor Bobby Allison, fue un especializado piloto de NASAR que actualmente se encuentra en el cuarto lugar de los pilotos con más títulos de la Copa NASCAR, empatado con Darrell Waltrip. Tanto Allison como Bonnett formaron parte de una banda de pilotos llamada “Alabama Gang” donde también entablaría una fuerte amistad con el resto de la familia Allison. El piloto trabajó como comentarista para la NASCAR en diferentes cadenas nacionales, he hizo apariciones como actor en las películas Days Of Thuner y Stroker Ace.

En 1994 el piloto de Alabama firmaba con el equipo de James Finch para competir en algunas de las carreras de la Copa NASCAR. Conducía un Chevrolet Lumia con una controvertida decoración rosa y amarilla. Durante la primera tanda de vueltas de entrenamiento para la Daytona 500, el Chevrolet de Bonnett impactó contra el muro y murió en el acto.


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El Chevrolet Lumia 51 con el que Neil Bonnet impactó contra el muro durante las pruebas para Daytona 500.


La gasolina sin plomo se introdujo en la competición nada menos que en 2007.


– La banda de Alabama:


Cuando a principios de los 50 Bobby Allison decidió abandonar Alabama en busca de prosperidad para su carrera como piloto, consiguió la suficiente experiencia como para volver a su ciudad natal y unificar una banda de pilotos, formada por su hermano Donnie Allison y su amigo Red Farmer. El trío que conformaba la “Alabama Gang” dominó los circuitos durante los años 60 y principios de los 70.

Después de unos cuantos años actuando como trío, en 1973 la banda se actualiza con la incorporación de Jimmy Means. Esta agrupación no oficial, comenzaba a dar paso a nuevos talentos, como el propio hijo de Bobby, Davey Allison y otros residentes del condado de Jefferson como Neil Bonnett. Todos ellos se convirtieron en célebres pilotos de NASCAR y el colectivo prosperó de tal forma, que uno de sus últimos integrantes, Hut Stricklin, llegó a casarse con la hija de Donnie Allison. Era un autentica familia de experimentados pilotos de NASCAR.


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Algunos miembros de la ALABAMA GANG. Arriba Donnei Allison su hermano Bobby Allison y Neil Bonnet. Abajo Hut Stricklin, Davey Allison y Mickey Gibbs.

Final Parte 3.

 

 

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