Home Competición 24 Horas de Daytona 1976. El extraño virus que afectaba a los coches de su parrilla.

24 Horas de Daytona 1976. El extraño virus que afectaba a los coches de su parrilla.

written by Héctor Jáñez 23 diciembre, 2020
24 Horas de Daytona 1976. El extraño virus que afectaba a los coches de su parrilla.

 

Daytona es el escenario norteamericano por excelencia. Tanto las célebres 500 millas del circuito oval, que cada año dan estreno a la serie NASCAR, como el evento de resistencia de 24 horas, celebrado en el trazado mixto del autódromo, son eventos que acaparan expectación a raudales. La IMSA, la Trans-Am y la era de los nuevos prototipos GTP, hicieron de esta celebración una fiesta repleta de júbilo y emociones. No obstante, la edición de 1976 se presentó como un evento definido por un cúmulo de contratiempos. Entonces la parrilla alojaba una cifra récord de 72 vehículos, que estuvieron compitiendo de forma relativamente normal durante las primeras horas de la carrera. Un duelo de casi dos horas entre el Vette de Greenwood, con un motor de 7.0 litros, y el BMW 3.0 CSL de Peter Gregg, dejó a la grada sin aliento. Una vez trascurrida la noche, comenzaron a manifestarse algunos extraños sucesos cuanto menos.

 


Una vez en la pista, los pilotos debían poner los coches en marcha por sus propios medios bajo las instrucciones del equipo, al que no le estaba permitido intervenir personalmente.


 

 

El domingo por la mañana, aproximadamente las 9:00 horas, Brian Redman realizó un pit stop para repostar combustible y hacer un cambio de neumáticos. Por aquel entonces, el BMW 3.0 CSL, que compartía con el neoyorquino Peter Gregg, se alzaba con una ventaja de 17 vueltas nada menos. La parada en boxes trascurrió de forma natural hasta que el straight-six del CSL comenzó a toser en forma de violentos tirones, obligando a Redman a detenerse sobre el césped colindante. Los intentos del piloto por volver a poner el motor en marcha fueron en balde, y la intervención del personal mecánico del equipo se veía limitada a la zona del pit line. Casi por arte de magia, desde las gradas más próximas a la pista, los aficionados obsequiaron al piloto británico con una batería y sus pertinentes pinzas. Gracias a este escueto rescate logró, a duras penas, poner en marcha su flamante BMW. El coche realizó una fatídica vuelta al circuito hasta lograr alcanzar la zona de boxes. El motor parecía dañado, con fallos permanentes y un rendimiento nefasto.

Es posible que de forma excepcional, el comportamiento del coche de Redman no fuese algo inusual en un evento de resistencia, pero en los 20 minutos que éste estuvo parado campo a través, otros nueve vehículos que estaban corriendo en pista comenzaron a mostrar síntomas similares. Las nueve unidades eran precisamente las que entonces encabezaban la carrera, y por si fuera poco, tenían otro factor en común: todas ellas habían parado a repostar combustible recientemente.

 

 

Los mecánicos de BMW sustituyeron las bujías y el distribuidor del 3.0 CSL, pero el coche seguía manifestando síntomas extraños, tirones, y su motor terminaba parándose. El Porsche 911 Carrera RSR de Al Holbert, entre otros, también había comenzado a sufrir los mismos síntomas, ocasionando esto un caos permanente de paradas en boxes y detenciones en pista. Una serie de investigaciones por parte de los comisarios provocaron que a las 10:10 de la mañana la carrera fuese detenida mediante bandera roja. ¡Uno de los camiones estaba suministrando combustible contaminado con agua! Los equipos que venían consumiendo la cisterna de Unocal 76 funcionaban a la perfección, mientras que todos los coches afectados fueron relacionados con el mismo proveedor.

La carrera estuvo detenida durante casi 3 horas. Se concedió a los equipos afectados el tiempo necesario para drenar y descontaminar los depósitos de gasolina, así como el resto de los circuitos de alimentación. Según trascurrían las labores de descontaminación, el combustible en mal estado se almacenaba en barriles de color rojo, mientras que progresivamente, se servía combustible apto en barriles de color verde. El motivo de como el agua llegó al tanque de combustible es un misterio, pero la organización quería evitar que el problema terminara afectando a toda la parrilla.

 


Una parrilla de 72 coches para una grada de 30.000 espectadores. Las 24 Horas de Daytona de 1976 ya prometían un espectáculo sin igual.


 

 

Alrededor de las 13:00 se reanudó la carrera. Entonces ya solo quedaban 30 coches en activo, y la organización decidió retomar las posiciones previas al primer vehículo afectado por la gasolina contaminada, que fue el BMW de Redman. De este modo, el BMW 3.0 CSL volvía a gozar de una ventaja de 16 vueltas frente al Porsche 911 Carrera RSR de Dave Helmick y de 26 sobre los respectivos Porsche de Holbert y Haywood. A pesar de la dilatada ventaja, el BMW de Redman no terminaba de funcionar correctamente, su ritmo era lento y los Porsche comenzaban a recortar distancias. Al poco tiempo Holbert lograba ponerse en cabeza de carrera, pero una intensa tromba de agua terminaría por cambiar el destino del resultado final. Con una pista completamente inundada, Holber pasó a ser mucho más lento, a pesar de utilizar neumáticos de lluvia, y finalmente, la regularidad del BMW de Redman le otorgó la victoria. Ciertamente, si el evento hubiera durado 24 horas reales, Porsche habría sido el ganador de aquella edición, pero la prorroga ocasionada por el conflicto de la gasolina, prolongó la carrera en consecuencia. A decir verdad, fue una merecida victoria para BMW, que tras la retirada del Chevrolet Corvette de Greenwood, estuvo liderando prácticamente durante todo el evento.

 

 

 

Fuente: Racingarchives.

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